lunes, 9 de enero de 2012

El negocio - Cuento inédito de suspenso

¡Hola, gente!

De tarea me dejaron hacer un cuento de suspenso. Estuve todo el domingo escribiéndolo y creo que me quedó lo suficientemente bien como para compartirlo con ustedes. El cuento lo creé con ayuda de una hermana que tengo, de nombre por ahora desconocido para ustedes (?). En realidad ella únicamente me dio la idea base y me ayudó un poco a desarrollar la trama, pero no fue mucho. Su idea base fue "casa vieja, sótano, monstruos, secuestran niños y piden un alma a cambio de ellos" (léanlo cuando terminen de leer el cuento xD). Yo agregué lo mío y modifiqué bastante la idea base (de hecho, poco quedó de ella), y luego entre los dos fuimos haciendo trasfondo de personajes y otras cosas. Enseguida les dejo el cuento, léanlo y júzguenlo por ustedes mismos. Espero que les guste (:.

I

Lo primero que noté fue el aire helado que discurría silenciosamente en el ambiente. Volteé la cabeza hacia arriba y la contemplé, como muchas otras veces lo había hecho. Era una casa grande, con la fachada descuidada, sucia y quizá incluso llena de telarañas. Nadie la había habitado en varios años, y se notaba.

De repente, un ruido quitó mi atención de la casa. Corría el 2011, y mi hija y yo acabábamos de mudarnos temporalmente a esa casita por problemas económicos. Ella estaba intentando bajarse del auto, pero se había atorado la blusa con la puerta. Fuí hasta ella y la ayudé con eso.

- ¿Dónde está mamá? - Preguntó ella entonces.
- Se fue de viaje - Respondí. Era como la quinta vez que preguntaba -. Va a regresar, lo prometo.

II

Entramos a la casa. La puerta principal estaba tan débil que, si le hubiera dado una patada, probablemente se hubiera partido a la mitad. Frente a nosotros había una muy amplia sala con muebles empolvados y un tapete que se extendía por todo el piso. Bajo el tapete podía claramente verse una especie de escotilla que podía levantarse para tener acceso al sótano.

- ¿Cuándo va a volver? - Inquirió mi hija.
- Pronto - Dije por toda respuesta.

Ella no entendía, no podía entender lo que había pasado. Sólo por eso contestaba pacientemente todas las preguntas.

- ¿Por qué se fue?
- Tenía algunas cosas qué hacer allá
- ¿Y a dónde fue?
- De viaje - Estaba empezando a enfadarme de todas las preguntas, y tenía otras cosas qué hacer también, de forma que dije -: oye, tengo algnuas cosas qué hacer. ¿Puedes quedarte aquí?
- ¿Me vas a dejar solita? - Preguntó. Pude notar algo de miedo en su voz.
- No tardaré... sólo será media hora - Prometí -. Ahí hay una tele, ¿quieres que la prenda? Puedes ver las caricaturas mientras regreso.

Accedió a quedarsse, pero tuve que prometerle que no le pasaria nada y que no tardaría. Prendió la tele y se sentó en un sillón viejo (después de limpiarle el polvo). Me despedí de ella, cerré la puerta y subí a mi coche.

III

Transcurrieron algo así como 40 minutos hasta que me estacioné de nuevo frente a nuestra casa temporal. Había ocurrido un problema con el asunto que había ido a atender. Era un negocio que estaba haciendo, y el comprador me ofrecía menos dinero del que yo quería. Pero pudimos llegar a un acuerdo. Ahora sólo necesitaba entregar el producto y, si salía todo bien, pronto abandonaríamos esa casona fea y compraría una mejor en algún lugar con los ahorros que tenía guardados.

Entré de nuevo a la casa, esperando encontrar a mi hija, pero no fue así. La tele seguía encendida, y coloridas figuras saltaban de un lado a otro produciendo sonidos chillantes.

- ¿Melanie? - Pregunté. No hubo respuesta -. ¿Dónde estás? - insistí.

Fue entonces cuando noté que hacía falta algo. El tapete. No estaba. Alguien lo había quitado de la sala.

- ¿Melanie? - Volví a preguntar, ahora en un grito.

Me incliné sobre la escotilla cerrada y después de un segundo de pensarlo, la abrí.

- ¿Melanie? - Grité por tercera vez, volteando hacia el oscuro sótano.
- ¿Papi? - Contestó una voz desde el fondo.

IV

- ¿Melanie? - Volví a preguntar, casi automáticamente. Luego añadí -: ¿Qué haces allá abajo? ¿Dónde pusiste el tapete?

Empecé a bajar las escaleras del sótano. Tenía algo de prisa por encontrarla. Pero la prisa se me quitó cuando terminé de bajar las escaleras y ví frente a mí a dos personas.

- ¡Mira, papi! - gritó Melanie mientras corría hacia mí -. ¡Mami volvió!

V

"Mami volvió". Las palabras resonaron en mi cabeza mientras mis ojos seguían fijos en las dos figuras humanas de mi hija y su madre frente a mí. Pero mi mente se encontraba divagando muy, pero muy lejos de ahí. Una escena reciente se dibujó en mi imaginación.

Dos hombres sustituyeron a la imagen de Melanie y su mamá. Vestían muy formales y eran un poco más jóvenes que yo.

- ¿Trajiste una foto? - Preguntaron, sin saludar.
- Sí - Dije, y se las dí. La apreciaron durante unos segundos.
- Cuarenta mil - Propuso el hombre más grande sin titubear.
- ¿QUÉ? - Casi grité -. Oigan, no es una antigüedad, apenas tiene 11 años. Y ni un sólo rasguño, es perfecta. Vale por lo menos sesenta mil.
- Lo siento, amigo, así es el negocio. Acéptelo o váyase.
- ¡Por favor! Sólo... sólo mírenla. Es hermosa, ¿no ven? Exijo cincuenta y cinco de los grandes por lo menos.

El segundo hombre rió un poco bajo, como entre dientes, y después dijo:

- ¿Sabes? Casi nunca compramos nada por más de cuarenta y cinco. Pero me has caído bien. Y parece ser una buena compra. Cincuenta mil, y es nuestra última oferta. ¿Aceptas?

VI

- Hains - Pude escuchar mi nombre de repente.

Los dos hombres se desvanecieron, dando lugar de nuevo a la realidad actual. Kim, el nombre de la madre de mi hija, estaba parada al otro lado del sótano.

- ¡Mira, papi! - Melanie llegó hasta mí y señaló hacia Kim -. ¡Mami volvió!
- Hains - Kim repitió de nuevo mi nombre, y dio un paso al frente.

Estaba mortalmente pálida, y sus ojos casi se salían de sus órbitas. Podía claramente verse que algo no estaba bien en ella. Y yo sabía qué era.

- ¿Q... qué demonios estás haciendo aquí? - Pregunté.

Su figura dio otro paso al frente. Apenas podía notarse el movimiento débil de sus pies. Si hubiera estado un poco más oscuro, habría parecido que flotaba.

- ¿Ya terminaste tu negocio? - Dijo ella, con tono calmado.
- T... tú... - no sabía qué decirle - no deberías estar aquí.
- Hains - empezó a decir ella. Parecía que no oía nada de lo que yo le decía -. ¿Por qué haces ésto? ¿Por qué?
- ¿Q... qué...?
- ¿POR QUÉ HACES ÉSTO, HAINS? - Gritó ella, y entonces empezó a llorar.
- ¿Qué le pasa a mami? - Me preguntó Melanie, preocupada. No le respondí.

El llanto de Kim podía oírse en todo el sótano, retumbando con un eco que lo volvía más sombrío.

- Déjalo - dijo ella.
- ¿De qué hablas? - Le pregunté.
- Déjalo - repitió -. Yo... sólo... no completes el negocio, Hains. Yo sé que tú... sé que eres una buena persona.
- ¿De qué habla mami? - Preguntó mi hija de nuevo.
- ¡Vete! - Le ordené a Kim -. Tú ya no tienes nada qué hacer aquí. Déjame a mí hacer lo que se me dé la gana, y...
- Tú puedes... - me interrumpió -... tú... y ella.. pueden ser una familia. Una buena familia. Sólo tienes que cancelar el negocio, Hains. ¿es tan difícil? Yo sé que puedes.

VII

- ¡Tú no eres nadie para decirme qué tengo o no tengo que hacer! - Le reclamé.
- Soy tu esposa - dijo, como intentando convencerme de algo que no era cierto.
- No - respondí -. Ya no lo eres.

Melanie no entendía probablemente nada de lo que estaba pasando, pero supongo que sí sentía el ambiente tenso y quizá incluso enojado que había entre nosotros, así que había empezado a llorar.

- ¿Por qué le hablas así a mamá? - Preguntó ella.
- ¡VETE! - Le grité a Kim -. ¡VETE YA!
- No, Hains - contestó ella -. Aún te amo, y aún sé que eres una buena persona. Simplemente... has cometido errores. Puedes repararlos. No termines el negocio.
- ¡Que te vayas, te digo! - entonces tuve una magnífica idea.

Me agaché rápidamente y tomé un objeto que tenía escondido entre el calcetín y mi zapato. Kim lo vio enseguida, pero antes de que pudiera decir o hacer nada, me levanté, tomé a Melanie del brazo y lo puso apuntando a su cabeza.

- ¡Vete! - Volví a gritar -. ¡Vete, o la mato!

VIII

"O la mato". De nuevo las palabras retumbaron en mi memoria, reviviendo otra escena reciente. Todo el sótano desapareció cuando mi mente me transportó a otro lugar, y a otro tiempo también.

Frente a mí volvía a estar Kim. Parecía estar un poco nerviosa cuando se dirigió hacia mí.

- Voy a salir - anunció.
- ¿A dónde vas? - Le pregunté. La necesitaba para un asunto esa misma tarde.
- Voy a... voy a salir - repitió.

Intenté examinar su mirada, intenté saber qué estaba pasando. Y creo que lo logré.

- ¿Hay algo que quieras decirme? - Inquirí de forma misteriosa.
- ¿Y-yo? Ehmm... no - Contestó -. Y ya debo irme. Me llevaré a Melanie.
- Oye - la interrumpí -. No hay prisa, ¿o sí? ¿A dónde van? Si quieres las puedo llevar en auto.
- No, queda cerca. No te preocupes.
- Yo las acompaño, entonces, no hay problema - dije, intentando parecer amable. En realidad quería determinar cuánto sabía de mis planes, y estaba analizando mis posibilidades.
- No es necesario, en serio - Aseguró ella.

Me acerqué a Kim hasta estar a una distancia amenazadora. Ella iba retrocediendo, hasta que la pared le impidió seguir. Para ese momento yo ya estaba seguro de que sabía bastante más de lo que debería. Y también sabía lo que ella quería hacer. Y no pensaba permitírselo.

- ¿Q... qué haces? - Preguntó. Podía notarse en su cara y tono de voz que estaba aterrorizada.

Decidí que era una amenaza para mí. Era una lástima, porque me habían ofrecido mucho dinero a cambio de ella. Pero tendría que matarla.

- ¿Cuánto sabes? - Le pregunté. Quería saber qué errores había cometido, y luego acabaría con su vida.
- ¿De qué hablas? - Dijo ella, pero pude saber que sabía de qué hablaba.
- Lo voy a repetir de nuevo - dije, con voz firme -. ¿Cuánto sabes?

No contestó, y se limitó a mirarme, como entre suplicante y horrorizada. Podía dispararle con mi pistola, pero haría mucho ruido. Y yo quería algo más silencioso. Después podría escapar con la niña y venerla por lo menos a ella. De forma que con un movimiento rápido saqué un cuchillo de la funda que tenía en el cinturón y dí un rápido manotzado alrededor del cuello de Kim. Ésta lanzó un último grito desagarrador que se apagó repentinamente conforme la sangre brotaba de su cuello.

Me deshice del cadáver, me cambié de ropa y me laé las manos para eliminar cualquier rastro de sangre. No podía permanecer mucho tiempo más en esa casa. Recordé que había una casita deshabitada en medio de la carretera que podía usar de hogar temporal durante uno o dos días (ya lo había hecho en ocasiones anteriores). Llegaría ahí sólo el tiempo suficiente para concretar la venta de Melanie, y luego con ese dinero y otros ahorros compraría una casa grande y viviría ahí, prófugo de la justicia, por un tiempo.

IX

- ¡NO!

Kim había gritado, y su fantasmal grito me trajo de vuelta a la realidad. Estaba sujetando a Melanie por el brazo, y apuntando con mi pistola directamente a su cráneo. Ella había empezado a llorar más fuerte, incluso a gritar, y en sus ojos podía claramente distinguirse el miedo. Pateaba y jaloneaba intentando luchar contra mí, pero no podía. Estaba confundida y su cara también denotaba terror. Terror absoluto.

- ¡No lo hagas, Hains! - insistió Kim -. ¡Eres una buena persona! Y yo te amo.
- ¿¡Y crees que me importa!? - exclamé, fuera de mí -. ¡Lárgate de aquí, o disparo! ¡Te juro que disparo!
- ¿Quién eres, Hains? - Preguntó Kim -. No eres el hombre con el que yo me casé.
- ¡Sí lo soy! - alegué -. Pero tú estás MUERTA, ¿oíste? ¡MUERTA!

Ella lloraba. Era el llanto más inconsolable y lastimoso que había oído, e incluso en mi situación actual logró conmoverme.

- No lo hagas - volvió a suplicar, con la voz quebrada -. Sean una familia, Hains. Sé que serás un buen padre. Sólo... corrige tus errores.

X

Fue como si hubiera chocado contra un muro de metal a cien kilómetros por hora. De repente, por primera vez fuí conciente de todo lo que había hecho, y de en quién me había convertido. Fue como si toda mi vida hubiera sido un sonámbulo, y acabara de despertar. Toda la culpa de todos los actos que había cometido en mi vida cayó sobre mí en ese instante, y era una carga tan pesda que, a pesar de no ser material, apenas me dejaba respirar.

- Y-yo... - empecé, pero no pude continuar sin comenzar a llorar.
- Eso es - dijo Kim, un poco más calmada.

Solté a Melanie, y éta se fue corriendo a refugiarse detrás de su madre.

- Lo has hecho bien, Hains - me motivó ella. Pero yo sabía que eso no era cierto.
- No puedo - dije.
- ¿Qué?
- No puedo reparar mis errores - Tenía la cabeza fija en el piso, y yo sabía qué debía hacer.
- Sí que puedes, Hains. Ya lo estás haciendo.
- No. Yo no hie nada. Hay cosas... que no se pueden reparar. No puedo revivirte.
- Eso no importa. Serás un padre magnífico, yo lo sé. No me decepcionarás.
- No. No seré padre. No cometeré más errores. Ni uno más. Se acabó.

Ella pareció entender qué era lo que quería hacer, y gritó algo, de eso estoy seguro aunque no sé muy bien qué fue. Porque fue lo último que oí antes de que el sonido de otro disparo y la oscuridad total llegaran a mí.

Me había suicidado.

Estaba muerto.

FIN

Curiosidades / Otros datos del cuento

* Había varias propuestas para el nombre del padre, entre ellas, Francisco, Hans, Miguel, Hains y Hansel.

* El padre padece de psicopatía hasta el momento en que la madre fantasma empieza a llorar. Es el llanto de la madre lo que lo cura de su padecimiento y le hace poder ver todo como realmente es.

* Había varias propuestas para el final también. En el final que íbamos a escribir originalmente, Hains seguía siendo psicópata y la madre llegaba a la conclusión de que si quería salvar a Melanie tenía que matarlo (y lo mataba). En otro final, Hains se daba cuenta de todas las cosas que había hecho, pero en vez de suicidarse, cancelaba el negocio y vivían felices como una familia él y su hija, tal y como Kim quería. En un último final, Hains simplemente huía y no se volvía a saber nada de él.

* Lo que se supone que pasa después del final, es que Kim cuida y educa a Melanie hasta que ésta cumple quince años, después de lo cual desaparece sin dejar rastro (probablemente para ir al "más allá"), y Melanie se va a vivir con sus tíos hasta la mayoría de edad.

* Antes de tener claros los nombres de los personajes, éstos eran 'Papá', 'Mamá' e 'Hija'. La casa vieja a donde Papá llevó a Hija era 'Casa 2', y la casa donde Mamá murió era 'Casa 1'.

* Antes de casarse con Kim, Hains pertenecía a una banda criminal encargada del tráfico de personas que utilizaba la Casa 2 de vez en cuando para realizar negociaciones y ocultarse de la policía. Pero cuando la policía reconoció a algunos de los integrantes de la banda (entre ellos Hains) y empezó a buscarlos, éste decidió salir de la ciudad e ir a vivir como una persona normal en algún otro lugar. Fue ahí cuando conoció a Kim y se casó con ella, y tuvieron una hija, Melanie.

* Hains esperó hasta que Melanie tuviera 11 años para intentar venderla a ella y a su madre, porque la organización que se encargaba de la trata de personas no compraba personas menores de 10 años.

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