Hola. ¿Cómo andas?
Bien, quería escribirte algo. No sólo porque la psicóloga me dijo que podía hacerlo, en realidad necesito escribirte algo (?). Aunque no lo vayas a leer, bueh, la cosa es escribir. Y aquí estoy.
No sé muy bien qué decirte. Siempre me caíste bien, no supe por qué. No, en serio, desde antes de que me obsesionara. Aunque a mí todas las personas me caen bien, claro, pero da lo mismo. Y después de que me obsesionara contigo y me dieras la oportunidad de llegar a conocerte más a fondo, me caíste aún mejor.
Nunca pude llegar a comprenderte del todo, sin embargo. Seguía (y actualmente sigue) existiendo la cuestión del por qué no hablabas. Nunca me diste ni la más mínima pista acerca de eso, y nunca hasta hace poco me hablaste. Y quizá lo hayas hecho porque pensabas (y tenías toda la razón) que si no me hablabas iba a seguir espiándote hasta el infinito. Y quizá también por eso me aceptaste en Facebook, y no te culpo, en serio que no te culpo.
Pero no puedo (no podemos) seguir así. Para mí sigues siendo un buen amigo, una persona que compartió varios momentos de su vida conmigo y que me cae de lo mejor, que es muy divertida aunque también muy reservada (nunca antes había visto ésta combinación en una persona). Eres también muy inteligente, eso nunca lo dudé. Y estoy seguro de que bajaste de calificación en sexto de primaria únicamente porque no querías ir al concurso, porque sé que eras más listo que Susana, la que fue al final. Pero bueh, no importa.
Sigue así, vamos, sigue así. Sigue haciéndolo todo así de bien como lo has hecho hasta ahora, creo que vas muy bien y ya verás que llegarás lejos. Yo, por mi parte, vengo a... no 'despedirme' en un sentido estricto. Vengo a cerrar el círculo, ¿sabes? Es mi manera de hacer lo que debí hacer hace mucho, realmente mucho tiempo. Es mi manera de decirte que ya eres libre, ya no tendrás que ir cargando con el peso de una persona que te espía obsesivamente tanto como puede. No más.
Ya no voy a espiarte. Ya no. Eres libre ahora, en serio. Por medio de ésta carta te agradezco mucho todo lo que me permitiste vivir junto a tí y te pido que me perdones por haber estado espiándote tanto, por haberte quizá obligado a que me hablaras en un punto determinado. No era mi intención. Perdón.
En fin, eso. No voy a espiarte más, estoy cerrando ese círculo y a partir de ahora lo dejaré de hacer, ya verás. Prometido. La verdad que me da algo de... no sé, como tristeza hacerlo, pero es sin duda lo mejor. Y lo tuve que hacer hace mucho, pero no me sentía listo. Y ahora tampoco es que me sienta muy listo, pero ya, es todo. Aquí termina. Gracias.
¿Que qué te deseo? Pues que te vaya bien, claro, no somos enemigos. Por lo menos tú no eres mi enemigo. Que te vaya bien en la vida y en todo lo que hagas, y simple y sencillamente que seas feliz y disfrutes ahora la etapa que estás viviendo, muy linda sin duda. Muy linda mi etapa también, y ha llegado el momento de que la disfrute yo igual.
¿Y por qué no hablabas? No sé, siempre te guardaste ese secreto. Pero está bien, ¿ok? Está bien. No importa. Ya no me importa, me refiero. En el buen sentido, claro, tómatelo así: ya no intentaré averiguar por qué no lo hacías. Las cosas están fluyendo, sí que lo están haciendo. Y ahora voy a tu perfil de Facebook, me encuentro con tu foto de perfil y la miro directamente a los ojos mientras pienso que voy a dejar de espiarte, y ya te lo prometí, y lo haré.
Y yo me voy, pero no me alejo. Cualquier cosa que ocupes por acá ando, pero ya de otra forma. Ya no más como la persona que espía, sino como un viejo amigo dispuesto a tenderte la mano si alguna vez llegas a ocuparla. Sin espiar, sin ganas de obtener información tuya. Lo cerramos.
Gracias. Adiós.
Óscar
2 comentarios:
¡Al fin!, tanto que me costó que hicieras eso... pero te aseguro que si el llega a ver este blog tendrá un pasaje de ida al psiquiatra.
Yo me encargo de que no lo vea xD, no te preocupes :P. ¿Y por qué él al psiquiatra? El que estaba mal era yo, no él (?), él... sigue igual. Bueh.
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