domingo, 29 de octubre de 2023
De qué huyo cuando huyo
Llevo tiempo evadiendo lo que tengo que hacer.
Desde quizá que terminó el torneo de los 72, sigo teniendo pendientes y cosas qué hacer, pero simplemente siento que no puedo. También me estoy enfermando, y siento que es signo de algo más.
Ahorita, por ejemplo, debería estar haciendo mi reubicación existencial. Me ha costado muchísimo empezar a escribir (¡y eso que aún no es la reubicación lo que estoy escribiendo!), porque me distraía con cualquier cosa. Eso es algo normal en mí, o bueno, lo era más normal antes: lo identifico como algo que hacía antes de la terapia, una especie de evasión. La pregunta es: ¿evasión de qué? ¿por qué había dejado de hacerlo y ahora está regresando? ¿qué lo desencadena?
Hay algunas cosas que había dejado de hacer después de la terapia y ahora están regresando. Quizá son pocas, pero están aquí. Quizá incluso no regresan como antes, pero regresan. Una de ellas era morderme las uñas. Aunque nunca se me quitó del todo la costumbre de llevármelas a la boca y pasarlas por mis dientes, sí es verdad que ya no las había mordido, no hasta arrancar un pedacito de ellas con la boca. Pero ahora con la organización del torneo de los 72 discípulos de nuevo me la mordí. Sentí un ansia irrefrenable, una presión que era demasiada para contenerla, y la forma de calmarla un poco es mordiéndome la uña.
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