Hola!
Bueh, ayer me pasó algo de lo que quizá les hable pronto, solo espero a ver cómo va evolucionando esta cuestión y seguro puedo hacer una entrada hablando de ello :). Por ahora continuamos con la serie Sic ego creatus sum, y entonces hoy les voy a hablar un poco de cómo he ido llevando mis relaciones con los demás desde hace tiempo. Ayer me quedé reflexionando sobre lo último que iba escribiendo, precisamente sobre el hecho de decir que detrás del acto de ver pornografía había una especie de motivación oculta, inconsciente quizá, y que ésta residía en el hecho de no aceptar mi propio cuerpo.
Creo que en general la afirmación es correcta, pero es algo sobre lo que hace falta profundizar. Fíjense que desde pequeño yo sentía que el cuerpo tenía algo malo en sí mismo. Puedo decir que de cierta manera así se me enseñó. Cuando era pequeño - como supongo que le pasará a muchos niños xD -, a los cuatro o cinco o seis años, una de las partes de mi cuerpo que más me gustaba tocar eran precisamente mis genitales. Para empezar, se siente bien. Podía estar viendo la tele, acostado, jugando algo o simplemente haciendo nada, y para mí era muy natural poder tener una mano dentro del calzón, tocándome el pene y los testículos. Era una cuestión a la que no le encontraba nada de malo y que además me gustaba, ni siquiera era por el placer sexual que pudiera producir (supongo que a esa edad ni sabía ni me importaba nada de eso), sino simplemente se sentía bien y me sentía a gusto haciéndolo. La cuestión es que pronto mi familia empezó a decirme que eso no se hacía, que dejara de tocarme "ahí", y no sé si incluso explícitamente se me dijo que eso estaba mal. Lo que sí recuerdo bien es que a la edad de nueve años ya tenía yo bastante formada la idea de que había partes del cuerpo que no era bueno tocar, y los genitales me parecían una de ellas. Eso, aunado al hecho de que desde los siete años ya no utilicé nunca playeras de manga corta ni shorts que pudieran dejar ver alguna parte de mi cuerpo además de las manos y la cara, me llevó prácticamente a ocultar mi cuerpo como si fuera algo prohibido y que no debiera ser parte de mí.
De éste rechazo al cuerpo supongo que siguió un fuerte rechazo a las emociones, especialmente aquéllas que me parecía que eran producto de la debilidad o que eran negativas. Por ejemplo, el enojo o la tristeza. En realidad, creo que fue un rechazo completo de muchas cosas que me hacían humano. Creo que en general no estoy muy equivocado cuando digo que quería ser un robot, alguien que no tuviera sentimientos y que simplemente estuviera ahí. Sí, ahora caigo en la cuenta de que eso no tenía mucho sentido, pero así era. Aún a la fecha me cuesta expresar el cariño que tengo por algunas personas, aún cuando lo quiero. Como sea, en este aspecto empiezo a sentirme cada vez más libre y confío en que si sigo trabajando algún día podré ser una persona tan cariñosa como yo quiera.
La cuestión es que en el rechazo a las emociones/sentimientos, una de las que más fuertemente he rechazado siempre ha sido el sentirme excitado, precisamente por todo lo que implica. Sentirme excitado, o reconocer haberme sentido así alguna vez, implica para empezar que soy tan humano como cualquier otra persona, que es algo que puedo experimentar y que seguramente - como todos también - he experimentado ya en varias ocasiones. Es una declaración implícita de que tengo cuerpo, que soy sexuado, que tengo mi cuerpo completo con genitales y todo. Por algún motivo esto es algo que sigue siendo difícil para mí reconocer. Voy a hacer este ejercicio de entrar en mí y querer reconocer exactamente qué siento cuando pienso en mí, en mi cuerpo desnudo, a ver qué tal sale.
Bueh. Estuve un rato y no salió tan bien, porque no salió mucho, para empezar. Fíjense que cuando pienso en mí mismo, en mi cuerpo, desnudo, identifico sentir algo de cariño, como ganas de acariciarme. Quizá también un poco como de lástima, como que lo he tratado mal y merece lo mejor. La cuestión viene cuando pienso en mi mismo cuerpo pero con los demás, que los demás me vean. Ahí empiezan sensaciones distintas: algo de vergüenza, ganas de esconderme, querer hacer las cosas rápido para que los demás no me vean. Creo que quizá al final son la misma cuestión: sentir que he sido lastimado varias veces en mi figura corporal, que se me ha dicho cosas muy negativas de ella y no querer que esto vuelva a suceder, pensar que mi cuerpo merece lo mejor y en vez de valorarlo la gente le ha echado mierda por mucho tiempo. Y yo también.
Creo que quizá en alguna entrada pronto le escriba una carta a mi cuerpo también, como lo hizo en su tiempo con Diego. Vamos a ver qué pasa :P.
Bueh. Termino ésta entrada sintiéndome ligeramente más consciente de mi cuerpo, identificándolo cada vez más conmigo mismo y creo que queriéndolo un poquito más. Sintiéndome bien con él. Eso me da gusto. Yo sé que vamos a salir adelante juntos y lo voy a querer mucho y voy a poder compartirme con los demás de manera más natural. Supongo que eso también se aprende. Al final ya no hablé de mis relaciones con los demás, sino del sentirse excitado y de que el hecho de rechazar esta emoción - el poder sentirme así libremente, sin que me parezca algo malo o negativo o algo por lo cual sentirme culpable - creo que me empuja precisamente a no poder integrarla con el resto de mis emociones y de mi vida, por lo tanto a recurrir con tanta frecuencia y a veces creo que hasta urgencia a la pornografía y la masturbación, y por lo tanto afecta también mis relaciones con los demás. Es al final una cuestión de integración de emociones y sentimientos en mi persona, donde tengo que integrar de manera sana mi cuerpo también. Ahí voy, lográndolo :).
Al final pues sí, muchas veces me he sentido excitado. Es una emoción que quiero permitirme sentir también, es parte de la experiencia humana natural, y todo lo natural es bueno. No quiero ya sentirme culpable la próxima vez que me sienta así, quiero asumir la emoción y sentirme libre de sentirla, sin ningún cargo de conciencia. Estar excitado se siente como un impulso fuerte, yo en lo personal siento como una ola de energía que me recorre a partir del pene y hacia arriba. Una ligera presión en el vientre bajo. Mientras mi pene va creciendo, se pone erecto, las manos empiezan a sudar. Hay de repente algún impulso de energía que sube hasta la garganta y de repente como que hace un poco de calor. Hay una especie de sensación que recorre también el pecho, como una ligera opresión pero que se siente bien, cálida. Sí, para mí eso es el inicio de la excitación sexual, y se siente bien, y lo voy a sentir sin ningún tipo de culpa de ahora en adelante. Eso espero.
Bueh. Ya había intentado terminar la entrada hace dos párrafos pero no xD. Ahora creo que sí. Nos vemos mañana a ver qué tema se me ocurre :P. Chau.
- TréboL
PD: Se me olvidó mencionar el motivo por el que creo que el no reconocer y aceptar la excitación como una emoción buena y agradable me ha llevado a recurrir con frecuencia a la pornografía y ha afectado mi relación con los demás. Creo que lo primero siempre para integrar una emoción y poder trabajar con ella es decirle, como en el ejercicio que hice con el psicólogo, "bienvenida, siéntate, platiquemos". No hacer esto con la excitación sexual creo que me ha hecho atorarme en el proceso, porque no la dejo entrar, entonces sigue ahí, tocando a la puerta, y en vez de abrirle sin miedo para explorar qué tiene que decirme, dejarla afuera como que la hace enojar y salirse de control en mí mismo. Creo que a partir de ahora podré regular un poquito mejor esta cuestión, según yo mismo lo quiera. Así lo imagino. Ya veremos cómo pasa. Por lo pronto, excitación sexual que tan bien te sientes, bienvenida. Siéntate, te invito un café. Platiquemos.
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