sábado, 18 de febrero de 2012

Hola

Cuento mío, recién escrito. Disfrútenlo si pueden.

Hola.

No sabía exactamente cómo era que debía empezar ésta carta. No tengo mucho tiempo para escribirla. Si el artículo en Internet decía la verdad, me queda más o menos una hora, así que tendré que aprovecharla lo mejor que pueda. Espero lograr terminar la carta, sería una lástima si no lo hiciera. Aunque no soy nadie para hablar de lástimas, claro.

Me presento. Me llamo Ernesto Salazar, o al menos ese ha sido mi nombre desde que tengo memoria, y me gustaría que algún día hicieran un artículo en Wikipedia con mi nombre. Que los demás sepan la verdad, sí. Les voy a contar algo: yo no soy humano. Soy un clon.

Soy un clon, y he decidido suicidarme. Les diré por qué, pero no ahora, tengo otras cosas más importantes qué decirles. El nombre con el que me llamaban antes era Robby, cuando estaban trabajando en mí. Según tengo entendido, soy el primer humano que ha sido clonado en la faz de la Tierra. Pero no les creo.

De hecho, me gusta más el nombre de Robby. Siento que va más con mi personalidad. Si se fijan bien, pueden apreciar que el nombre 'Robby' se parece a la palabra 'Robot'. Y, bueno, más o menos me siento como un robot. No tengo la más mínima idea de cómo puede ser posible, pero a pesar de que mi cerebro es completamente igual al de un humano de verdad, y a pesar de que he ido a por lo menos diez psicólogos diferentes para intentar solucionar mi problema, no tengo sentimientos.

Bueno, no es eso exactamente. No sé si hayan oído hablar de algo que se llama Alexitimia. Es un trastorno psicológico o algo por el estilo, que consiste en que la persona que lo sufre no puede desarrollar afecto por otras personas, o por lo menos no le gusta manifestar éste afecto con palabras, tampoco de algunas otras formas. Si no han oído de la Alexitimia, quizá del Asperger sí. ¿Han oído del Asperger? O del Autismo, claro. Bueno, son parecidos. Pero lo que sucede es que yo realmente no tengo sentimientos. No tan profundos como los demás. Creo que no me están entendiendo, y está bien, apenas empiezo. Déjenme contarles mi historia y sabrán de lo que hablo.

Les acabo de decir que no tengo sentimientos. Bueno, sí los tengo. Pero son muy débiles. Y no puedo entender, la mayoría de las veces, los sentimientos de los demás. Con el paso del tiempo, claro (actualmente tengo 17 años), he ido aprendiendo un poco más de la vida y creo que estoy un poco enterado acerca de cómo las personas normales manejan éstos curiosos fenómenos psicológicos, si puedo llamarlos así. Pero no puedo imitarlos, mucho menos sentirlos realmente.

Han pasado ya los primeros minutos, temo que el tiempo no me alcance para contar todo lo que debo decir. He sido tonto: debería haberme tomado el veneno después de escribir la carta. Pero no puedo deshacerlo ya. Me he envenenado, quiero que lo sepan. En Internet decía que sería una muerte sin dolor, y espero que así sea realmente. El dolor no es un sentimiento, es una sensación, y les diré que se siente feo.

Vine a contarles mi historia, y se las voy a contar. De mi infancia más temprana no puedo recordar nada. No sé por qué, quizá cuando era pequeño me golpeé la cabeza y me pasó algo extraño que también me quitó los sentimientos, o quizá sean nada más resultados de la clonación, o algo salió mal durante el proceso en el que me clonaban. No tengo idea. Me pregunto si mi otro yo, mi gemelo, mi yo real, por decirlo de alguna forma, tenía también sentimientos. Quizá no los tenía y por eso tampoco yo los tengo. Pero me gusta pensar que fue la clonación: es lo único que me diferencia de los demás humanos.

Puedo recordar que cuando tenía cinco años compramos un perro pequeño. Tenía una mirada misteriosa, acostumbraba mover los ojos de un lado para otro como si quisiera asegurarse de que nadie lo estaba espiando. Le pusimos de nombre Charles. Pasaba mucho tiempo con él, pero nunca llegué a sentirle afecto. Para mí era un animal nada más, servía para que me divirtiera un rato pero a cambio había que cuidarlo y otras cosas para que durara más tiempo. Era un buen perro, de eso me acuerdo. Muy obediente. Pero un día lo atropelló un desconocido, y lo enterramos. Mis dos padres lloraron en su funeral: era muy querido por toda la familia. Pero, ¿por qué lloran? ¿Es que acaso llorar lo va a traer de vuelta? ¿Llorar nos va a solucionar un problema? No entiendo por qué lloraron. Se había muerto, y era algo que iba a pasar tarde o temprano, ¿no? Entonces, si no querían llorar cuando se muriera, ¿para qué lo compraron?

O quizá sí querían llorar cuando se muriera. No lo sé, pero según tengo entendido, cuando la gente llora está triste, ¿no? Y a las personas no les gusta estar tristes. Opino que no deberían de haberlo comprado, porque después de todo al final se pondrían tristes. Es como si les gustara sufrir. Aunque, bueno, también se divirtieron mucho con él, yo igual pasaba buenos ratos largos con él, jugando, no-aburriéndome. Quizá sea como un intercambio: por un rato de tristeza al final, nos proporcionó mucho tiempo de juego y entretenimiento.

Pero mis padres querían sufrir más, así que compraron otro perro. Exactamente igual a Charles. Ahora que lo pienso, quizá también fuera clonado. Es increíble lo rápido que el nuevo perro, con el mismo nombre incluso, reemplazó al Charles original. Después de dos semanas de haberlo comprado, todo el mundo fingía que era el Charles de siempre, el que habíamos tenido desde hacía poco más de un año. Me pregunto si, de alguna forma, yo suplí a mi yo anterior también. No estoy seguro de qué pasó con él, no me dieron mucha información. Pero quizá murió y yo lo estoy supliendo, como Charles II con Charles I.

No importa. Esa fue una parte de mi infancia que quería mencionar, porque me parece importante dado que explica cómo me sentí y cómo me he sentido en situaciones similares. Como cuando se murió mi tía, pero es también una historia aparte.

Recuerdo que cuando tenía quince años (hace apenas dos, sí), tenía una compañera que por algún motivo pareció mostrar interés por mí. Interés sentimental, me refiero. Quizá fuera precisamente mi frialdad lo que la atrajo, no estoy seguro. Mientras que la mayoría de la escuela estaba en contra de ella (nunca supe exactamente por qué), a mí me daba completamente igual. Realmente no le veía nada de malo, es más, creo que era una buena persona.

Bueno, un día ella me preguntó, después de muchos meses de pasar tiempo conmigo fuera de la escuela (solía invitarme a su casa, donde conversábamos y a veces jugábamos con su XBOX), si quería ser su novio. Podría haberle dicho que no, dado que realmente no creo que sintiera un lazo con ella (ni con ella ni con nadie), pero le dije que sí. Yo mismo me sorprendí porque le dije que sí. No sé en qué estaba pensando, simplemente pensé que nunca había tenido novia a comparación del resto de mis amigos y quería ver si quizá llegar con una persona a ese nivel de relación podía romper con mi Alexitimia, si eso era lo que tenía. Para ese entonces ya había ido a varias terapias y, déjenme que les diga, ninguna funcionó.

Así que nos hicimos novios. Pero no funcionó, como seguramente ya habrán sospechado. Ella me decía mucho que me amaba y que era la persona más feliz del mundo a mi lado, pero yo no recuerdo haber llegado a decirle nunca ni siquiera un simple “te quiero”. A menos de una semana de ser novios tuve que cortarla (no literalmente, sino en el sentido de terminar la relación). Le dije como pude que creía que no estaba preparado para algo así, para tener una novia, y ella se enojó y se fue llorando. Yo podía seguir con la relación, sí, no me habría costado ningún problema. Pero realmente no la amaba yo, simplemente la estaba utilizando para ver si mi Alexitimia desaparecía, cosa que no pasó. Decidí cortarla porque, a pesar de que no lo entiendo, en sus ojos podía realmente notar que me tenía un profundo afecto, e incluso en mi condición me pareció un poco cruel hacerlo.

Recuerdo perfectamente cómo se le dibujaba el amor en sus ojos. Porque tenía que ser amor: el amor que ella sentía por mí. Era como si, por un instante, ella brillase con luz propia desde dentro. Nunca voy a olvidar lo extraño, lo confundido que me sentía cuando miraba directamente a sus globos oculares y no podía comprender qué era lo que estaba pasando ahí dentro. Era un sentimiento demasiado grande para que lo comprendiera, y cuando lo veía únicamente me sentía vacío, como si estuviera hueco y nada en mi vida tuviera sentido.

Pero eso pasó. Le dije que no sentía nada por ella, y se enojó. Me dio una cachetada, y pensé que el dolor físico era una buena alternativa a la culpa que debería haber estado sintiendo por lo que muchos llamaban “romperle el corazón”. Luego ella se fue llorando a la vez que gritaba no sé qué cosas acerca de que yo era el peor humano en el mundo, y, de nuevo, no puedo comprenderlo. Es decir, ¿por qué se enojó? ¿Acaso no estamos en un mundo libre donde todas las personas pueden decidir si quieren seguir o no seguir siendo novios de otras persoans? Estaba en mi derecho de terminar la relación, ¿no? Y ella no tenía que recriminarme nada. Sí, la usé. Pero, ¿acaso no nos usan a todos en la vida? Cuando usamos el transporte público, algo tan simple como eso, ¿no estamos usando al conductor para que nos lleve a nuestro destino? Y el conductor no se enoja, ¿verdad? Pero entonces se me ocurrió que al conductor le pagábamos. Quizá eso era: quería que le pagara. Así que al día siguiente le dí un billete, pero lo único que conseguí fue que lo rompiera en pedacitos y me diera un puntapié tan fuerte que me dolió a lo largo del resto del día.

Bueno, por lo menos ya sabía que el dinero no tenía nada qué ver. O quizá le dí muy poco, pero preferí no seguir pensando en ello. ¿Que por qué se enojó? Pues no lo sé. Aún no puedo entenderlo. Yo no le pedí ser su novio, fue ella quien lo hizo y yo acepté. Si las cosas no funcionaron no fue mi culpa, no del todo. ¿No era más fácil decirme que estaba bien y que seguiría invitándome a su casa a jugar videojuegos?

Entre ese suceso y el tiempo actual (dos años después), he ido a otras tres terapias más. La primera fue intensiva: de Lunes a Viernes, de 5:00 a 6:00 de la tarde. Pero no funcionó. Ahí había un tipo loco que me hablaba de que querer era algo hermoso, de que él sabía que yo quería mucho a mis padres pero tenía miedo de decirlo. Y que quería saber por qué. Pero no era verdad. Nunca me unió a mis padres más que la necesidad de conseguir comida y techo. A cambio, yo les obedecía. Es un trueque: te damos lo que necesites para sobrevivir, nos obedeces. Y me parece muy justo. Es por eso que nunca tuve problemas con ellos: siempre les obedecía en lo que me dijeran, porque ése era nuestro trato. Obedécenos, te damos comida. Obedécenos, te damos casa.

El psicólogo ese, de nombre Ricardo, pensaba que en mi infancia había sufrido una decepción enorme de parte de alguien en quien confiaba plenamente, seguida por un periodo con baja autoestima y autoinfravalorización que había de alguna manera culminado con la posterior desaparición de mis sentimientos y el bloqueo de recuerdos de cuando yo era más pequeño. No creo haberme decepcionado nunca de nadie. Es decir, ¿por qué me decepcionaría? Si confío en que alguien va a hacer algo, y ese alguien no puede hacerlo, está bien, quizá estuvo ocupado o no supo cómo se hacía. O si descubro que un compañero me ha estado mintiendo desde hace años respecto a cualquier cosa, pues igual está bien, ¿no? Porque al final descubrí la verdad, así que no pasó nada. ¿Por qué debería decepcionarme?

Pero la demás gente sí se decepciona, y mucho. Como la que fue mi novia. Creo que se decepcionó de mí. No estoy seguro de eso, sólo puedo intuirlo con los pocos conocimientos emocionales que he adquirido en los 17 años de mi vida. No me ha vuelto a hablar desde que le llevé el dinero, y no veo ningún motivo por el que deba hacerlo. Yo quise arreglar la situación con el dinero: parece que cambia a la gente por arte de magia. Un poco de dinero y las personas son felices, ¿no lo han notado? A veces pienso que soy el único que me doy cuenta de éstas cosas, quizá por ésta cosa toda rara que tengo.

En fin. Está empezando a darme sueño (que es también una sensación y no un sentimiento), así que eso significa que mi tiempo aquí está por terminarse. Si no recuerdo mal, había leído que éste síntoma debía darse unos diez minutos antes de la muerte, así que estoy escribiendo mis últimas palabras.

Es un poco... podría decir “triste”, pero no me da tristeza. Tampoco tengo miedo. ¿Por qué lo tendría? Voy a morir, y yo quise morir, así que si ya sabía a dónde iba no debería tener miedo de lo que va a pasar. Algunas personas dicen que los humanos van al Cielo, donde habita una persona a la que llaman “El Creador”. Pero si me pongo a pensarlo bien, yo no soy del todo humano, ¿verdad? Entonces, ¿a dónde iré?

Quizá simplemente moriré, y no sabré nada más hasta el fin de los tiempos. Pero los tiempos no tienen fin, ¿verdad? Así que pasaré una eternidad sin hacer nada, sin decir nada, sin ver ni oir nada. Guau. Visto así queda un poco dramático. Pasar una infinidad de años, de milenios incluso, sin hacer nada. Oscuridad total.

Algo... algo pasa. Quizá sea otro efecto de la medicina. Bueno, voy a contarles rapidísimo por qué me suicido. Me acabo de enterar que soy clonado, y enseguida he relacionado ésto con el hecho de que no tenga emociones. No sé si me entienden, pero no soy humano. Yo no me considero humano, no del todo. No soy un humano “real”, y no puedo habitar en un mundo de humanos reales. Cuando era pequeño pensé que todas las personas tenían los sentimientos así de leves, tan leves que la tristeza más profunda que he sentido les aseguro que no es ni la milésima parte de lo que ustedes sienten cuando querían ir a una fiesta pero se dieron cuenta de que no podían. Porque les gustan las fiestas, ¿no? Sí, muchas personas quieren ir para todos lados oyendo gritos y música a todo volumen mientras ven amigos borrachos vomitando por todos lados. A los humanos les gusta la mala vida, eso es lo que me llevo a la tumba.

Han pasado ya como siete minutos, y tengo más sueño aún, lo cual es buena señal. Voy a morir, y pronto. Espero que estén contentos, sobre todo los científicos. Ustedes me crearon y me ocultaron mi origen, siempre pensé que era normal, y ahora que me entero de ésto... no me siento enojado, pero sí... molesto, quizá. Enojado no, porque creo que valió la pena vivir lo que pude vivir. Me han dado la oportunidad de conocerlos a ustedes, los humanos reales, y pensar en muchas cosas acerca de cómo se comportan, para llegar a la conclusión de que nada en sus hábitos tiene sentido.

Tengo la nariz un poco entumecida. ¿Será otro aviso de que el fin está llegando? No importa. Moriré escribiendo, probablemente. Desahogándome después de toda una vida hundido en un mar de confusión sentimental. Toda una vida sin llegar a saber lo que era sentirse querido, lo que era querer a alguien también, lo que era sentirse feliz, deprimido, temeroso. Si tan solo... pudiera sentirlo por una vez antes de morir. Sobre todo, me gustaría saber qué es sentirse amado. No necesito una novia, me conformaría con un amiga. O un amigo, claro. Alguien que estuviera junto a mí y me dijera que me quiere, y yo pudiera decirle lo mismo. Hola: te quiero.

Se me empiezan a entumecer los dedos de las manos. Y... ¿qué fue eso? ¿Es parte de lo que debe pasar? No he leído nada en Internet de ésto... ¿qué se supone que...? ¿Estoy... llorando? ¿Lloré? Me ha salido una gota de agua del ojo, y ahora los tengo... no puedo ver bien. Está todo borroso. ¿Por qué estoy llorando? ¿Qué me pasa?

Oh, no. Tengo miedo. Tengo mucho miedo. Así que ésto era lo que se sentía tener miedo, ¿no? Y estar triste. Estoy triste también. Quizá sean las primeras sensaciones reales que he tenido en toda mi vida. Es una lástima que se les haya ocurrido llegar cuando yo me voy, habría sinceramente preferido no haberlas tenido nunca. Oh, por Dios, ésto es horrible. No puedo con ésto. Se sienten... como la gloria. Puedo sentir el miedo corriendo por mis venas. ¿Qué demonios va a pasar conmigo? ¿Voy a vivir para siempre o... moriré sin más?

Nunca había oído que nadie dijera que disfrutaba el miedo. Todos lo odian, según tengo entendido. Pero... probablemente va a ser lo último que sienta, y es la primera vez que lo hago. Se siente bien. Es gratificante, puedo disfrutarlo. Me está costando algo de trabajo respirar.

No quiero morir. Estoy... triste. Por mí. Por mi vida desperdiciada. Malditos científicos, púdranse. Ahora estoy enojado, y, créanme, se siente muy bien. Es como una energía enorme recorriendo todo tu cuerpo, y... no quiero morir enojado.

No puedo respirar bien. El fin está cerca, medio minuto y ya. Tengo miedo. Tengo MUCHO miedo. No quiero morirme. No me queda opción, ésto ya me está matando. Quiero que sepan... que he decidido que ha valido la pena vivir y morir sólo para disfrutar éste corto tiempo de tristeza, miedo y enojo. Es como haber llegado al paraíso después de haber estado en el infierno por años.

Debo irme. Mis pies están entumecidos y dentro de unos instantes no podré seguir escribiendo. Pero no quiero terminar con un adiós, apenas estoy empezando a vivir. Así que terminaré con un hola.

Hola

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Quisiera decir, que si las cosas fueran así para mi seria un lugar mejor, lamentablemente para mi, excelente trabajo Trébol te felicito, una impactante obra que simplemente a mi, no se si a otro lector le ha llegado, y mientras que escucho Wonderwall de Oasis, siento que las cosas que hago, las personas en las que deposito mi confianza, mis amistades, mi generalidad de emociones y sentimientos sensaciones, continuas, fluyendo, son una maldicion, una equivocacion, que en este momento quisiera que desaparecieran y dejarme tranquilo, tal vez comenzar de nuevo, en esta o en la otra vida, pero sin poder expresarme de la mejor manera, se despide por un tiempo o quizás mas
Anon...
espero que no se olviden de mi
un maravilloso honor he tenido de descubrir esta pagina y sentir que alguien lleva una idea que pueda casi entender una situación, que va, estoy divagando C: (si use una carita ¿y que? xD)

Xavier dijo...

Gracias Anon en nombre de trébol, que seguramente ya vera esto, espero que en tus palabras no se exprese un sarcasmo o ironismo (si es que existe esta palabra que es de expresar ironía)
Xavier

Trébol dijo...

No pude entender si iba en serio o no el comentario, Anon, pero, independientemente de si era verdad todo lo que dijiste o estabas bromeando, muchas gracias ^^. Ha sido un cuento, ha habido genet a la que no le gustó, ha habido gente a la que le encantó sobremanera y parece que has sido ua de las segundas personas. Gracias (:

Anon, si era verdad lo de los problemas, créeme, no sentir no es una sensación muy buena. Te lo digo yo, que medio no siento y medio siento. El personaje principal del cuento, Ernesto Salazar, estaba medianamente basado en mí y, de hecho, una de las partes que narro en el cuento me ocurrió a mí de verdad, o más o menos.

Como sea, un gustazo verte por acá y no dudes que nunca nos olvidamos de tí, por acá yo te tengo siempre presente y me da realmente mucho gusto verte comentando en mis entradas ^^.

¡Un saludo!

TréboL