lunes, 6 de febrero de 2012

Trizteza

Una historia Humana

Beto! dame el inicio...

Es la hora del crepúsculo. Grandes copos de nieve giran perezosamente alrededor de los faroles que acaban de ser encendidos y con una suave capa delgada van cubriendo techumbres , lomos de caballos, hombres, gorras. El cochero Iona Potápov esta completamente blanco como un espectro. Encorvado hasta donde pude corvarse un cuerpo viviente, permanece inmóvil, sentado sobre el pescante. Parece que si le cayera encima un gran montón de nieve, tampoco se tomaría la molestia de sacudirla...
Su yegua esta igualmente blanca e inmóvil. Su quietud, sus formas angulosas y sus patas tiesas  como palos le dan el aspecto, aun de cerca, de  caballos de mazapán que cuestan una kopeika. Sin duda, se halla inmersa en sus propios pensamientos . La que fue apartada del arado y de los habituales paisajes grises, y lanzada a este torbellino atestado de luces monstruosas, incesantes estrépito y gente que corre, no puede menos pensar...
Hace tiempo ya que Iona y su yegua no se han movido de donde están. Salieron de la cochera antes de la comida y todavía no han tenido ningún cliente. Las sombras de la noche descienden sobre la ciudad, la luz pálida de los faroles cede lugar a colores mas vivos y el alboroto callejero se torna mas ruidoso...





- Cochero!...



-¡Cochero, al barrio Viborg!- oye de pronto Iona -¡Cochero!
Iona se estremece; a traves de sus pestañas cubiertas de nieve ve a un militar uniformado y de capucha
-¡A Viborg!- repite el militar - ¿Estas dormido o qué? ¡a Viborg!
Con gesto de acatamiento, Iona tira las riendas, lo uqe hace caer capas de nieve desde sus hombros y el lomo del animal. El militar sube al trineo. El cochero hace sonar los labios, estira el cuello como un cisne, se levanta un poco y agita el latigo, mas por costumbre que por necesidad. La yegua tambien estira el cuello, tuerce sus patas de palo y se pone en marcha, indecisa...






-¡Fijate por donde vas, caramba! -no tar en llegar a los oidosde Ionael grito surgido de la oscura multitud que corre en un sentido y el otro-¿A donde te metes idiota? ¡Conserva tu derecha!.

-¿No sabes conducir un caballo?- se enoja el militar
El cochero del carruaje vocifera irritado y un transeunte lanza miradas furibundas tras rozar el hocico de la yegua al cruzar la via, y Ahora se sacude la nieve. Iona se mueve rapido e inquieto sobre el pescante, agita los codos y mira hacia a todas partes , aturdido, como si no entendiera donde esta y para qué.

-¡Pero que rebaño de imbeciles!- dice el militar, haciendose el gracioso-. No buscan mas que chocar contigo. Estan confabulados!-.
Iona mira hacia atras al pasajero y mueve los labios... por lo visto queire decir algo, pero de su garganta no sale mas que un ronco murmullo.
-¿Que dices?- Pregunta el militar.
Iona tuerce la boca en una sonrisa, hace un esfuerzo y murmura
-Disculpe Señor, pero mi hijo murio hace pocos dias.
-¡Ejem! ¿Y de que murio?
Iona se vuelve con todo el cuerpo hacia el pasajero y dice:
-¿¡Que va a saber uno!? debe haber sido por la fiebre... Tres dias enteros en el hospital y murio... La voluntad de Dios


-!A ver si doblas demonio! - Se oye venir desde la oscuridad

El Cochero estira el cuello una vez mas, se yergue un poco y agita el latigo pero de manera deslucida. Se vuelve luego varias veces hacia el pasajero, pero este tenia los ojos cerrados y pareciera que no estaba dispuesto a escucha...

Fin de Parte 1...

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