sábado, 20 de junio de 2020
Reflexiones mientras escucho lofi #2
Ayer por la noche me quedé platicando con Walter. No estoy seguro de por qué. Estube hablando unr ato con un amigo que acabo de hacer de Uzbekistán, llamado Ramazon. Lo conocí en un grupo para practicar inglés, donde él preguntó si había alguien que quisiera practicar por llamada de audio y le dije que sí. Entonces ayer hablamos por primera vez. Parece que tiene alrededor de 25 años, y no entendí bien si él es biólogo o tiene un hermano que lo es. En fin.
Después de eso llegó Walter y estuvimos platicando un bune rato, quizá una hora y media, de temas diversos y sin conexión entre ellos. Uno de los temas fuertes al final fueron los videojuegos, los videojuegos como arte. Si ustedes me conocen seguramente ya sepan que para mí los videojuegos son todo un arte. Por ejemplo, creo que ayer la plática empezó porque puse música. Al inicio fue lofi, después pasé a la música del videojuego llamado Braid, uno de mis favoritos de todos los tiempos. A partir de la canción Downstream fue que empezó la plática, porque le mostré más o menos de qué trataba el juego, vimos algunos videos y después le enseñé la meta-historia que el juego maneja. Me gustó :P.
miércoles, 17 de junio de 2020
Reflexiones mientras escucho lofi #1
Hola.
Hoy no estoy siquiera seguro de cómo me he sentido. Desde ayer o antier noto que hay algo que no siento del todo bien, pero no estoy seguro de qué es. Ayer en la noche, por ejemplo, estaba demasiado desganado como para hacer nada, y sin embargo recuerdo qeu quería venir a escribir un rato. Al final no vine porque Walter estaba dando lata que quería hacer algo o estar ahí y le dije que no tneía ganas de nada, entonces ya no quise levantarme de la cama para hacer algo. Cuando me siento así, igual que ayer, me quedo dormido incluso con la ropa puesta porque ni siquiera me dan ganas de levantarme de la cama para cambiarme.
He estado trabajando con el psicólogo toda la parte de cómo me siento y eso. Es una cuestión que tiene mucho que ver con lo físico, con el cuerpo. No lo sabía del todo. He estado tratando de aprender a identificar cómo se siente mi cuerpo, a cuidarlo un poco más también. Excepto quizá pro el descanso, mis horas de descanso siguen siendo un lío.
miércoles, 5 de febrero de 2020
I built a friend
El nombre de esta entrada lo tomé de la canción, sí. Tenía ganas de escribir algo porque me siento un poco truste e iba a ir a 750words.com pero entonces recordé que acá estaba el blog y que es mejor porque ya tengo trayectoria aquí xD. Entonces supongo que dejaré a Beto para no perder las buenas costumbres y me iré a platicar al otro lado de la entrada.
martes, 23 de julio de 2019
Ejercicios espirituales, miércoles
Ayer por la noche tenía bastante sueño, así que decidí no escribir nada y el día de hoy escribir un poco sobre lo que hice ayer. En realidad, el día de ayer no fue tan productivo como hubiera querido, pero creo que tuve dos momentos fuertes de encuentro con Dios, o en los que creo que Dios me habló. Los dos estuvieron conectados. Si quieren, aunque apenas va iniciando la entrada, les dejo a Beto que se siente un poco solo (?) y los veo del otro lado de la entrada para seguir contando mis chocoaventuras (?).
martes, 9 de julio de 2019
Ejercicios espirituales, lunes
Nota: esta entrada fue escrita el 24 de junio. Los hechos narrados en esta serie de entradas ocurrieron en la semana del domingo al viernes que inició con el domingo 23 de junio.
¡Hola!
Ayer dormí un poco más que de costumbre, unas ocho horas, así que hoy me levanté con bastantes ganas de iniciar bien el primer día completo de EE. EE. Nos levantamos alrededor de las seis y media y tuvimos Laudes, la oración de la mañana, a las siete. Siete y media estábamos desayunando y hubo un pequeño tiempo libre, que si no recuerdo mal aproveché para volver a acostarme un rato (xD) y a las ocho y media empezamos con la primera conferencia formal impartida por el P. Armando.
Había estado todo muy bien hasta que empezó a hablar de santidad y me preguntó qué entendía yo por santidad. Usé una definición que en nuestra Congregación es casi un cliché: “hacer bien los deberes de todos los días”. Inmediatamente descalificó mi respuesta, diciéndome: “un musulmán también puede hacer bien los deberes de todos los días, un ateo también puede hacerlo”. No sé por qué esto me molestó mucho, que descalificara mi respuesta e incluso luego la pusiera como ejemplo de que “a veces no entendemos bien qué es la santidad, como esa respuesta de ‘cumplir los deberes de todos los días’”. En realidad, creo que esa frase encierra más de lo que en un primer momento parece, mucho más si la complementamos con “estar siempre alegres en el exacto cumplimiento del deber”. Pero bueno, eso es otro tema. Después de que descalificó mi respuesta la verdad le puse bastante menos atención a lo que estaba diciendo, así que al final ni siquiera sé bien qué tantas cosas dijo durante el tema.
Me he propuesto hacer bien estos EE. EE. porque la verdad los necesito. Se supone que ésta semana tengo que escribir una carta pidiendo la renovación de mis votos religiosos (a partir de ahora, “renovación”), pero aún ni siquiera estoy seguro de querer renovar. Hay muchas cosas que me hacen estar inseguro al respecto. Las contaré, pero antes dejo a Beto porque ya hice demasiado largo el inicio de ésta entrada. Denle clic para seguir – como dicen acá en Guate – de shutes.
viernes, 5 de julio de 2019
El príncipe de Zamunda, parte II
¡Hola!
Ayer por la noche quise venir a escribir pero después me dio una flojera terrible, así que lo hago hoy para relatar algunas cosas que me pasaron y sobre las que estuve reflexionando, y también un poco más sobre Carlos Mendoza, con el que empezó la entrada anterior. Es muy temprano para dejar a Beto pero de todos modos lo dejo aquí abajo y los veo del otro lado.
martes, 2 de julio de 2019
Ejercicios espirituales, domingo
Nota: esta entrada fue escrita el 23 de junio. Los hechos narrados en esta serie de entradas ocurrieron en la semana del domingo al viernes que inició con el domingo 23.
Hoy iniciamos algo que solemos llamar “ejercicios espirituales”. Es un tiempo de más o menos una semana (en éste caso son seis días) que tomamos para dedicarnos a la reflexión, la oración, la meditación, el descanso, el encuentro con Dios y con los hermanos. Todo ésto lo hacemos guiados por un predicador, que da dos charlas al día acerca de algunos temas con un hilo conductor que los une entre sí. En ésta ocasión el predicador es el Padre Armando, al que conocí apenas hoy pero que muchos de mis compañeros ya conocían antes porque había sido director de su comunidad. Cada charla dura alrededor de una hora y viene seguida de más o menos dos horas y media o tres horas de reflexión. Las otras actividades que hacemos son oraciones especiales (más preparadas, menos apuradas, etc) y una especie de compartir por grupos en torno a algún tema que el predicador decida.
Antes de empezar a hablar de los ejercicios espirituales (EE. EE., a partir de ahora [no, no es el HEE HEE del Ayuwoki]), quiero hablarles un poco acerca de lo que he hecho en el transcurso de mi regreso de Panamá y el inicio de estos EE. EE. para que puedan contextualizar un poco dónde me encuentro y cómo. Dejo a Beto aquí debajo y los veo del otro lado.
Hoy iniciamos algo que solemos llamar “ejercicios espirituales”. Es un tiempo de más o menos una semana (en éste caso son seis días) que tomamos para dedicarnos a la reflexión, la oración, la meditación, el descanso, el encuentro con Dios y con los hermanos. Todo ésto lo hacemos guiados por un predicador, que da dos charlas al día acerca de algunos temas con un hilo conductor que los une entre sí. En ésta ocasión el predicador es el Padre Armando, al que conocí apenas hoy pero que muchos de mis compañeros ya conocían antes porque había sido director de su comunidad. Cada charla dura alrededor de una hora y viene seguida de más o menos dos horas y media o tres horas de reflexión. Las otras actividades que hacemos son oraciones especiales (más preparadas, menos apuradas, etc) y una especie de compartir por grupos en torno a algún tema que el predicador decida.
Antes de empezar a hablar de los ejercicios espirituales (EE. EE., a partir de ahora [no, no es el HEE HEE del Ayuwoki]), quiero hablarles un poco acerca de lo que he hecho en el transcurso de mi regreso de Panamá y el inicio de estos EE. EE. para que puedan contextualizar un poco dónde me encuentro y cómo. Dejo a Beto aquí debajo y los veo del otro lado.
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