El nombre de esta entrada lo tomé de la canción, sí. Tenía ganas de escribir algo porque me siento un poco truste e iba a ir a 750words.com pero entonces recordé que acá estaba el blog y que es mejor porque ya tengo trayectoria aquí xD. Entonces supongo que dejaré a Beto para no perder las buenas costumbres y me iré a platicar al otro lado de la entrada.
En general no he estado mal, sino bien. Los hermanos de Colombia que tanto tiempo estuvimos esperando ya llegaron hace quizá unas dos semanas y pico. Con ellos ya la comunidad empezó por completo tal como será este año. A mí me queda un año aquí en Guatemala y el próximo me cambiaré a México. He estado pensadno en todo lo que he vivido estos tres años que he estado estudiando filosofía, y he agradecido a Dios mucho por ello. Estoy haciendo algo que quiero, algo que quise desde hace mucho tiempo y quizá desde siempre. Desde siempre porque siempre quise ayudar a los demás, especialmente a las personas pobres, a los jóvenes, acercarme a ellos, compartir con ellos, conocerlos. Eso es lo que hago. Desde hace mucho tiempo porque también tiene ya mucho rato que quería formar parte de esta Congregación y Dios me lo ha concedido, ahora soy un hermano profeso en camino a sus votos perpetuos. Ser parte de la Congregación es algo que amo tanto que a veces tengo miedo de no estar a la altura. Por último, he agradecido mucho a Dios porque vivo con personas que amo y que sé que me aman. En mi mente creo que estoy viviendo uno de mis mejores momentos, porque lo tengo todo. Hago lo que amo, soy lo que amo, estoy con quienes amo. Comparto mi vida con alrededor de cuarenta personas que sé que - a su manera cada una - me quieren, y me siento bien con ellos y con los jóvenes a los que somos enviados. En este preciso momento de mi vida, creo que estoy mejor que nunca antes.
Y entonces - puede preguntar alguien -, ¿por qué la tristeza? Es una buena pregunta. Ni siquiera yo estoy seguro de la respuesta.
Telésforo llegó de Colombia, recién profeso, no hace mucho. Fui a darle mi número de teléfono. Soy shute, bastante. Estaba escribiendo por el celular y alcancé a ver. Una conversación donde me pareció ver un corazón. Enseguida bloqueó el celular. Cuando lo desbloqueó, noté que además de la pantalla de bloqueo tiene un bloqueo específico para acceder a WhatsApp. Pasaron varios días. Fuí a llevarle un libro a su escritorio. Estaba en el celular, viendo la foto de una chava. Lo bloqueó de inmediato cuando notó que yo estaba ahí. Hablé con él. Le dije. Le pregunté. No se abrió. Me le acerqué. Volví a tocar el tema. Me dijo algunas cosas. Me parece que sigue igual, mensajeándose con la chava.
Walter hace poco estuvo raro, lo noté. Fuí a hablar con él. Dice que siente que corre a la gente de su lado, que no es capaz de mantener una amistad con nadie. Esa sensación la he sentido antes. Me recordó muchas csoas y no sé por qué me trajo también un poco de tristeza, aunque ya estaba triste desde antes. La reconozco porque terminé alejando a muchos amigos que tenía. Cuando él me preguntó por qué me quedaba, eso le contesté: "porque conozco esa sensación".
Estoy empezando a pensar que quizá todos conocemos esa sensación, que es parte de la experiencia humana. Pensar que quizá no eres capaz de hacer que la gente se quede a tu lado. Creo que ya lo había dicho en algún momento anterior, pensar que no eres suficiente. También me doy cuenta de otra cosa por la que estoy triste: a veces tengo ganas de ser alguien más. No sé. Me gustaría ser Tomás, Telésforo, alguien de su año. Porque quisiera conocer más a fondo a los de su año, que me parecen un grupo fantástico. Quisiera tener una relación más cercana con todos ellos, ser un amigo de verdad, sentirlos - más que solo saberlos - más hermanos. También, aunque me quedan aquí aún unos diez meses quizá, me doy cuenta que estoy por irme. Aquí he vivido dos años y pico, y para cuando me vaya habré vivido prácticamente tres. Es un país al que difícilmente volveré, creo. Supongo que no será fácil decir adiós, tampoco a la gente que atendemos los sábados. Y al final, eso me hace pensar de nuevo en que algún día habré de morir y decir un último adiós a todo lo que he conocido, y a todos.
Para un católico, eso también debería ser un hola a todo lo que ya no está. Un hola a todas las amistades que dejamos atrás y que ya no volveremos a ver, pues nuestra idea es que el Cielo es u encuentro eterno con Dios y con los hermanos, en sentido amplio como comunidad de los hijos de Dios. Es un hola eterno.
Quizá también es un poquito crisis de sentido para mí, de significado de mi vida. No estoy seguro de cuán significativa es hasta ahora mi vida para muchas de las personas que me rodean. Yo hago mi mejor esfuerzo, y a Dios le he pedido mucho esta semana que me ayude a amar a mis hermanos y a los jóvenes y a todas las personas con las que me cruzo. Pero a veces tengo mis dudas de si mi vida significa algo importante para los demás o soy simplemente uno más del montón. También sé que si estoy triste no soy capaz de juzgar las cosas objetivamente, y que el hecho de que muchas personas no me busquen a mí cuando necesitan un amigo en el cual apoyarse no significa que otras no lo hagan, ni es una buena forma de medir mi significatividad para sus vidas.
Y probablemente también ando triste por estas canciones de Alec Benjamin que estoy escuchando jajaja, pero están buenas xD.
Pero bueno, esta tristeza no se va a quitar sola. A diferencia de antes, creo que ahora estoy preparado para dejarla fluir por mí el tiempo que sea necesario y hacerme acompañar de los hermanos y hasta de los jóvenes. Voy a seguir haciendo mi esfuerzo por amarme, por amar a los hermanos, por dirigirme a Dios también para amarlo, para agradecerle y para pedirle que siga ayudándome a salir adelante. Sí, eso es lo que voy a hacer (L).
Ahí nos wachamos.
- TréboL
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