domingo, 16 de junio de 2019

Ordenando bodegas... y pensamientos



No estoy seguro de cómo vengo hoy, tampoco. Quizá pueda ayudar contar cómo fue el día de hoy.

Durante la semana hemos estado ordenando una bodega que había aquí en el templo. Un chorro de figuras religiosas de todos los tipos: cuadros, imágenes, cristales, tazas, termos... en fin. De literalemente todo tipo. Y hoy hemos sacado a vender algunas. De hecho, iniciamos ayer. Desde ayer me sentí un tanto mal por algunas cosillas que Chuy me dijo, sobre todo eso. Él es mucho de soluciones rápidas, pero poco pensadas. Cuando ayer llegué y quise porponer un tipo de solución distinta y que me parecía mejor fue cuando él empezó con sus comentarios mamones sobre mí y mis ideas, a quejarse y a no decir las cosas.

Hoy en la mañana que desperté no tenía nada de ganas de salir de cama, mucho menos porque sabía que lo que teníamos que hacer era ordenar. Dejé pasar un poco de tiempo antes de levantarme para que Chuy empezara a ordenar él solo de nuevo. No quería ordenar yo junto con él, quería evitar las discusiones. Es más, si hubiera sido posible, hubiera preferido incluso no tener que hablarle. A pesar de eso él parecía un tanto bien dispuesto, pero igual de mamón. No lo hace con mala voluntad, supongo. Pero eso no quita que lo hace.

No tengo que juzgarlo, lo sé. Y también me estoy ahogando en un vaso de agua, estoy quizá exagerando, dramatizándolo todo y hasta victimizándome. Pero a veces así me siento. Puta, el Chuy piensa que soy un idiota. A veces me siento como idiota, ése es el problema. ¿De verdad lo seré? ¿De verdad a NADIE EN EL PUTO MUNDO le interesa mi opinión? No es así, lo sé. Pero así se siente.

Al final ya no sé qué pensar respecto a él. Y me cuesta escribir, como se habrán dado cuenta. Creo que he perdido un poco la capacidad de ordenar mis ideas como antes. Ahora no hay ideas, sólo sentimientos y muy confusos y difíciles de separar. Las ideas están sueltas y vagan por ahí mezclándose unas con otras, pero no me dejan un hilo conductor fijo por el cual guiarme. Es un caos.

La otra cosa que es un caos es mi relación con Dios. Va de mal en peor. Hace un tiempo era muy cambiante, ahora no lo es tanto. Pero no es tan cambiante porque se ha detenido en un punto muerto, en el 0. No estoy en contra de él, no soy ateo... pero tampoco soy creyente. Estoy en el medio. Quizá pudiera considerarme agnóstico, pero un agnóstico con muchas ganas de que Dios sea real, que exista, que esté con nosotros. Entonces no estoy en el cero. Estoy en el 0,5 quizá.

No me siento bien ni para escribir. Y no es que anímicamente me sienta mal, fatal, deprimido. Al contrario. Desde hace un tiempo vengo adoptando de neuvo esa forma de ser en la que absolutamente todo me da igual. Trato de apartarme sentimentalmente de todas las personas y situaciones para que no puedan hacerme daño. Me dan igual. Cuando llegué a Panamá no me emocioné, cuando me vaya no lloraré. Y así con cualquier persona y situación. ¿Se fueron Moi e Isma? Bueno. ¿Se va a ir Migue? Bueno. ¿Víctor Barrios, Osiris, Arévalo, Moisés López? Está bien. Casi igual que en Nueve años, en el blog UTD.

Tengo que llegar al fondo de estos sentimientos (o de la falta de éstos, la apatía). Creo que esto me ayudaría a mejorar bastante mi vida, porque la apatía carga consigo una indiferencia tremenda y unas ganas de hacer nada que no puedo soportar, porque al fin y al cabo tengo muchas cosas qué hacer. Entonces, no queda de otra que zambullirme en mí mismo y en lo que siento.

Ayer me fue más fácil escribir que hoy, incluso. Hoy no tengo mucho para decir. Por la tarde he dormido un rato y ahorita acabo de hablar con mi familia. Ay, mi familia, otro tema de conversación extraño. Aunque éstas dos últimas videollamadas he sentido que hemos estado un poco más conectados, quizá aún fue mejor la anterior llamada que ésta. Pero quizá poco a poco podamos ir haciendo algunos avances. Quizá poco a poco pueda darme por primera vez la oportunidad de conocer a mis papás como personas, no como autoridades.

Eso me gustaría. Eso sería genial. Lo disfrutaría mucho. Pero antes, tengo que abrirme yo mismo.

Nos vemos en la próxima.

TréboL

No hay comentarios: