Beto, igual de servicial que siempre, está por acá ya preparado para cumplir la función con la que fue creado. Algún día habrá que inventarle una historia a Beto, lo pensaré (?). Mientras tanto, por acá se los dejo y cuando le den clic podrán seguir leyendo éste tipo de tonterías al que ya están acostumbrados.
¿Se fijan cómo las entradas guardan relaciones entre sí? Todas. De forma que si alguien nuevo llega y empieza a leer las entradas, tendría que hacerlo en orden de publicación para entenderlas, no puede empezar leyendo ésta, por ejemplo, y pretender entenderle del todo. Tendrían que empezar a leer más o menos desde El mejor enemigo, que es inentendible para muchos hasta ahora, pasando por Desconocidos, una entrada fundamental porque medio explica a mi modo cómo me obsesiono con los demás y es la base para todo lo que viene después. El Censo ayuda al lector a entender hasta dónde llegan mis obsesiones y qué soy capaz de hacer para conseguir lo que quiero, en un sentido. Nueve años no es tan importante, aunque debe ser leída para entender Nueve años, parte II, donde empieza a notarse que soy alexitímico, sólo que por ese tiempo no tenía un nombre yo para la enfermedad. Sobre muerte y videojuegos podrá no parecer importante, pero presenta un tipo de obsesión y trastorno de ansiedad que tengo yo con la muerte, no sé, no me gusta para nada y ahí puede verse un poco claro que digo que siento un vacío grande cuando me pongo a pensar en ello, y mi miedo a la no-existencia. Luego empieza una parte más pesada, con más nociones ya de psicología y además una clara búsqueda de las motivaciones que me llevaban a actuar de esa forma, además de un autoanálisis constante a lo largo de esa y las entradas siguientes, en la entrada Diego, parte I. Las entradas de la serie Diego son de suma importancia para lograr comprender todo lo que vino después, y en la entrada número 11 de la serie se combinan también con la serie Nueve años, dando como resultado la entrada Diego, parte XI / Nueve años, parte III. A esa entrada le sigue Alexitimia, probable parte I donde expongo ya la enfermedad que tengo después de descubrirla y veo cómo los síntomas me encajan muy bien. Diálogo mudo a gente sorda y Desenredando hilos muestran algunas ideas interesantes también, pero no son tan importantes. La siguiente entrada fundamental para la comprensión de lo que es actualmente el blog no llega sino hasta después de poco más de un mes, dado que noviembre fue el mes de los Legacies y no hay entradas además de los mismos. Pequeñas anotaciones inéditas en mi butaca es un pequeño resumen acerca de todo lo anterior, no tan detallado ni nada, pero vale para que alguien se dé una mínima idea de todo lo anterior. Después de esa se viene Enero con el desafío de entradas diarias. De todo ese mes, pocas entradas son tan importantes como las anteriores. Vale la pena rescatar Camisas, personas y disparates variados, que muestra sin duda la alterada visión del mundo y las personas que tengo, y que sería importante. Ochenta personas diferentes muestra algunos planes en contra de lo de las mangas y la Alexitimia, pero las entradas más importantes del mes (y quizá también del blog, aunque para entenderlas es necesario leer antes todo lo anterior) son sin duda Diego, parte XII, la carta a Diego y la última de las entradas de esa serie, que sigue siendo la más larga del blog; Cerrando círculos, donde explico el motivo de la carta; y Súper tremendamente extrema coincidencia, donde hago algunas reflexiones acerca de mi vida y eso (?). Después de esa entrada viene una decadencia en el blog que espero que termine ya, intentaré publicar más entradas más seguido. De cualquier forma, hay algunas (pocas) buenas entradas, como Mutismo selectivo, con texto oculto, que sería la culminación real de la serie Diego. Púdranse introduce a Rafa y también muestra un sentimiento de enojo que empieza a hacerse más notorio cada vez, incluso en entradas posteriores. En Marzo, Mix de personajes, parte I introduce más aún a Rafa y también cuenta acerca de otras situaciones. Impulsos asesinos retoma el hilo de Púdranse, pero con situaciones nuevas. De cualquier forma el enojo es visible en la misma medida. La última entrada importante, terminando con ésto, es Alexitimia, parte II, la anterior, donde intento ver el origen de la enfermedad, cuento una historia e intento ver cómo puedo erradicarla, sin mucho éxito, pero bueh.
Todo eso nos lleva hasta aquí, la entrada actual: La Hacienda. Así que empecemos. La entrada de algún modo gira también alrededor de Rafa, sólo que no es el centro completo de atención como lo era Diego en su serie de entradas. Resulta ser que Rafa tiene un tipo de membresía (yo digo que su familia es rica, pero él no me cree ¬¬) en un lugar llamado La Hacienda. Ese lugar es un tipo Club Deportivo, donde puedes ir y meterte a las albercas que hay, o disfrutar de un partido de fútbol, básquetbol, volibol o incluso tennis en sus múltiples canchas, también puedes correr un rato, o jugar o simplemente pasar la tarde sentado viendo cómo las demás personas hacen todas esas actividades. Yo ya he ido a La Hacienda dos veces antes, una con Bere (una ex compañera de la escuela) y otra con Óscar. Rafa va a clases de tennis cuatro días a la semana (de Martes a Viernes), más o menos de 4:00 a 7:00 o algo así, y llega a su casa alrededor de las 7:30 todos los días que va a tennis.
Entonces, hagan de cuenta que el miércoles me habló a la casa antes de irse a tennis, y me preguntó si podía ir a su casa a las 7:30 para pasarle unos apuntes de una libreta, y yo le dije que sí, y ahí quedó la cosa. Él se fue a tennis y todo, y más o menos a las 7:35 llegué a su casa y toqué. La puerta del barandal estaba abierta, no así la puerta que daba a su casa. Había unas sillas de plástico afuera de la casa. Toqué el timbre, y esperé un rato mientras veía a un padre con su hijo jugando en un parque justo enfrente, pero nadie me abrió. Seguí esperando, y entonces salió una señora de una casa a unos metros de distancia, en la misma calle, y me gritó "Acá está. Ahorita va". Entonces esperé un momento más y salió de esa casa, su celular y sus nuevos audífonos en su mano. Llevaba aún el uniforme o lo que sea que sea esa ropa que lleva a tennis. Me saludó, y luego entramos a su casa, y se sentó en una de las sillas de plástico que había afuera. Le pregunté si había alguien en su casa, y me dijo que no. Y entonces le pregunté si tenía llaves. Y... me dijo que no ¬¬.
Bueh. Entonces me senté yo también en una silla de plástico, y saqué el libro que estoy leyendo, "El Testamento Maya", de Steve Alten. Ése libro me lo prestó él. Y él sacó el libro que se estaba leyendo también, "El Profesor", de John Katzenbach. Ése libro se lo presté yo (:.
Empezamos a platicar, no recuerdo por dónde fue la conversación. Quizá un poco de libros, siempre hablamos de libros. Luego probablemente se haya desviado un poco al intentar comprobar si alguna frase que dije yo o dijo él estaba bien dicha gramaticalmente, también es algo recurrente. Ah, ya recuerdo bien. Me contó algunas cosas personales suyas, algo acerca de un viaje que había hecho recientemente, y de una ida al doctor y qué le habían dicho, y bla bla bla. Platicamos sobre eso un rato, le dije algunas cosas, me contó más y todo eso. Luego empezamos a platicar de ése día en la escuela, y la conversación siguió sobre eso un buen rato. Pasó bastante tiempo y sus padres no llegaban, y él no tenía llaves para abrir su casa ni nada por el estilo. Entonces empezó a oscurecerse un poco, y él se dio cuenta de que la puerta de la camioneta de sus padres, que estaba ahí dentro, en la cochera, estaba abierta, así que la abrió y se entró, y después me dijo que yo también me entrara. Entramos los dos y entonces empezamos a platicar de otras cosas. En algún momento después de eso, empezamos a hablar de La Hacienda, no sé si dijo que me iba a invitar o qué, no recuerdo con exactitud. Yo le dije que ya había ido ahí, y le dije que había unos divanes como los que tenían los psicólogos. No sé si lo recuerden, pero creo que en una entrada anterior mencioné que el padre de Rafa era psicólogo. Entones Rafa me preguntó qué era un diván, y yo le dije qué era (si ustedes juegan los Sims, recordarán "El diván de Iván", en Los Sims 2 :P). Y entonces Rafa tomó un coso del asiento donde estaba sentado y lo reclinó para que ese asiento se convirtiera en una especie de diván improvisado. Y yo le dije que sí, que eso era un diván, y que eran muy cómodos, y que así se sentaban los pacientes de los psicólogos y que él sería el paciente y yo el psicólogo, porque los psicólogos no se sentaban en divanes y él estaba en un diván y yo no, o algo así le dije, no recuerdo. Y entonces le hice como si fuera psicólogo yo y le dí un diagnóstico, no recuerdo cuál, uno, probablemente en broma. Y entonces él se levantó y me dijo que era mi turno de ser paciente, y que reclinara mi asiento. Lo recliné, y entonces él me dijo también un diagnóstico así tipo medio loco, creo que dijo que "estaba sakisiado" (sakisiado es una palabra sin significado real que usamos en la escuela entre un grupo de amigos como sinónimo de "loco" o algo así).
Y así pasó un rato, uno era el psicólogo y otro el paciente y dábamos diagnósticos todos raros. Eso, hasta que no sé qué pasó, había un mosquito y Rafa lo mató con su mano. Le quedó la sangre en la mano, y yo rápidamente le ofrecí un papel para que se limpiara. Quizá me hice para atrás o lo miré raro, o no sé qué, pero le dí a entender que no me llenara con la sangre del mosquito. Y él lo notó, porque en vez de limpiarse con el papel intentó embarrármela a mí, y yo traté de que no lo hiciera e incluso casi le doy un lapicerazo (de lapicera, que acá es una cajita para guardar tus lápices, colores y bolígrafos y todo eso), y entonces se dio cuenta de que no iba en broma lo de que no me manchara, que era algo más, y dejó de intentarlo. Pero ya me había manchado en una parte de la mano, y me empecé a limpiar. Y entonces me preguntó qué pasaba. Y le dije que no sabía, que no me gustaba mancharme de sangre. Y me preguntó por qué, y le dije que no sabía, pero no me gustaba. No si la persona/animal que había emitido la sangre estaba muerto.
Y entonces empezó a tomarse el papel de psicólogo más en serio de lo que había hecho hasta ese momento cuando habíamos estado jugando con los asientos. Me dijo que convirtiera el mío en un diván, y entonces empezó una especie de consulta donde él era el psicólogo y yo el paciente. Rafa tiene de mí más información de la que ninguna otra persona que me conozca físicamente tiene. Sabe, en primer lugar, lo de las camisas de manga larga. Sabe el motivo por el que no uso manga corta, que me costó mucho contárselo, y a él le costó mucho descubrirlo porque tuvo que insistirme como ochocientas treinta y nueve mil doscientas veinticuatro veces antes de que le dijera (?). Sin embargo, no sabe lo de la entrada anterior, lo de los Reyes, ni lo de Diego, ni lo del amigo chileno, ni lo de Óscar, ni realmente mucho más. Sabe lo de la Alexitimia, y de hecho eso fue lo primero que le dije, por el tiempo en que estaba buscando un psicólogo y estaba pensando en su padre, pero luego decidí ir con alguien más. Él se ha abierto bastante conmigo, a mi parecer, y yo quizá no lo suficiente con él. Me voy a guardar por ahora mis impresiones acerca de su personalidad y los motivos que le llevaron a desarrollarla, su comportamiento y el por qué del mismo que he sacado después de varios intentos de análisis quizá fallidos, pero reales a mi modo de ver. Igual no es que me dedique todo el día a analizarlo, simplemente son patrones de conducta que he notado y otras cosas curiosas.
Pero bueno, decía que él se abrió bastante conmigo y yo poco con él. Ayer no fue la excepción: a pesar de que yo estaba como paciente y él como psicólogo, no respondí a muchas de sus preguntas. Una pregunta que me hizo varias veces fue por qué no creía llegar a casarme. Le había dicho una vez que no creía que llegara a casarme, y la pregunta esa salió ayer de la nada (?). Y no se la contesté, no sé por qué no quería contestársela. Una de las primeras cosas que él sugirió entonces, fue que yo era gay (?). Yo le dije que no, que no era eso. Suponía que él ya debía de saber y tener presente lo de la Alexitimia, pero parece que se le olvidó temporalmente. Fue un rato en el que estuvo psicoanalizándome, y tratamos el tema de mi obsesión con la muerte, también algo de religión, y terminamos con lo de la Alexitimia, pero eso fue después. Antes de eso, él me preguntaba por qué no creía que pudiera llegar a casarme, y yo no le respondía. Entonces llegaron sus padres, y justo en ése momento, antes de que ellos pudieran entrar y oir qué estábamos platicando, llegó a una conclusión bastante acertada, la misma que ya venía yo mencionando aquí un día antes, el martes: "tienes el autoestima baja", me dijo.
Luego nos bajamos de la camioneta, era ya noche, las 21:00 o por ahí, y él se subió a su cuarto y yo lo seguí, entonces siguió el interrogatorio ahí y me siguió preguntando que por qué no creía que fuera a casarme y todo eso, pero seguí sin contestarle. Entonces él hizo otro diagnóstico, más o menos acertado. "Tienes el autoestima baja", dijo. "Entonces... ¿no crees que alguien pueda llegar a quererte?". Le dije que no era eso, y luego agregué: "aunque es curioso, porque... bueno, luego te digo". Pero él quería que le dijera en ese momento, aunque igual no le dije nada. Pero volvió a hacer un diagnóstico. "Si no es eso, entonces... ¿no crees poder llegar a querer a alguien?". No sé por qué, probablemente fuera porque me parecía más fácil hablar así que quedarme viéndolo a la cara con una expresión facial o bien seria o bien alegre, pero bajé la cabeza, de forma que terminé mirando el suelo y él no podía verme los ojos. "Se acerca bastante más", le dije. Nótese que no usé el "sí" en seco, no sé, no me pareció correcto.
Me preguntó entonces cómo era que no creía poder querer a nadie. Pero entonces pareció acordarse de algo. Se los cuento más o menos rápido. El día que fuimos al viaje a México (creo que mencioné que iba a haber uno, en la entrada Púdranse), él me dijo "Chos!" (así me dice, abreviación de Choscar, apodo que me puso Cacho (otro del colegio) hace ya mucho tiempo), yo le dije "¿Mande?", y él me dijo "te quiero", así como si estuviera borracho o no sé (?). Pero no estaba borracho él ni nada, creo que era más bien una broma. Yo le dije "no estoy enojado", porque ése día iba yo muy pensativo y muy serio al inicio, no sé, tenía miles de cosas en qué pensar, la mayoría relacionadas con la Alexitimia y hacía análisis de cómo se comportaban las personas, y de que les gustaba compartir su vida y lo que son, y de que muestran sus sentimientos, y de que ésto y lo otro y miles de cosas más. Y él me dijo "ya sé que no estás enojado", y ahí quedó la cosa, pero yo no pude regresarle el "te quiero", que aunque creo que iba en broma (es decir, se supone que me quiere como amigo, pero no sé por qué... no sé... ehmm... ah, no sé, ni caso me hagan), simplemente no pude, ni en broma siguiendo el juego, ni nada. Y se me quedó grabado que no pude hacerlo. Así que un día, una o dos semanas después de eso, que el profe Agustín nos puso a escribirnos cosas unos a otros en hojitas de papel, qué pensábamos de nosotros y todo eso, le escribí a él algo como "bla bla bla, gracias por todo, te aprecio tremendamente mucho". Nótese el uso de la palabra "aprecio" en vez de "quiero". Siempre me he destacado por ser mucho más comunicativo escribiendo que hablando, pero de cualquier forma no pude escribir "quiero" en la hoja. Pensé que quizá sonaría un poco gay, o simplemente no quise escribirlo así, no sé.
Y él recordó eso, fíjense qué curioso. De tantas cosas que nos han pasado, tantas cosas que le he dicho, tantas idas y venidas a su casa, tantas veces que jugamos tennis en el XBOX 360, tantas pláticas, tantas partidas al Worms 4: MAYHEM, tantos chistes que me ha contado, tantas veces que hemos chateado y todo eso, es curioso que haya recordado la única cosa parecida a una manifestación de afecto que le he hecho llegar, y de forma escrita. Y me dijo "si a mí me dijiste eso, entonces se puede llegar a algo más". Pero yo le dije que no quería llegar a nada más con él (?????????), y él me dijo que él tampoco conmigo xD, pero que no tenía que ser entre nosotros (?) (había entendido eso desde antes :B, iba en broma (?)). Y bueh, más o menos la cosa quedó ahí, él siguió haciendo preguntas y yo seguí sin respondérselas. Luego me preguntó si quería a mi mamá, y a mi hermana, y yo le desvié preguntándole qué era para él "querer" y otras cosas. En eso tomó su computadora, y yo pensé que iba a abrir el bloc de notas para que en vez de platicar, escribiéramos, porque ya le había dicho como ochenta veces que suelo ser más abierto en forma escrita que de manera oral. Pero no, lo que hizo fue buscar la palabra "cariño" en Wikipedia y leerme la definición ._.
No pasó mucho más a partir de ahí, era noche y me fuí de su casa. Y... bueno, eso fue ése día.
Pero a partir de entonces ha estado insistiendo en que quiere que vaya con él a la Hacienda, y que no sé qué, y que me lleve traje de baño, que ni tengo, y que quién sabe cuántas otras cosas más, que mejor no me lleve traje de baño y nada más nos pongamos a jugar, y que me enseña tennis, y que no sé qué, y que si no están las canchas de fútbol, o de basquetbol, o que si no están las de volibol, o no sé cuántas cosas más. Pero simple, sencilla y llanamente yo no quiero ir, y ya, es todo. Pero no sé por qué tampoco puedo decirle que no quiero ir. Sin embargo, no le dije que iría, le dije que no iba a ir, "porque no está en mis planes". Luego él hizo la inteligente observación de que no era que no estuviera en mis planes, era que no quería ir.
Algo parecido me habría dicho la psicóloga con la que estuve yendo allá por vacaciones de Navidad, y es algo que no había notado y que supongo que también debe ser consecuencia de la Alexitimia. La cosa es que no me gusta decir que hice algo porque quise, o no hice algo porque no quise, o nada que pueda demostrar que tengo algún tipo de sentimiento. Intento dar argumentos más... que incluyan menos sentimientos, que sean más metódicos, más robóticos, más cuadrados. Cuando iba con la psicóloga, le decía que iba a casa de un amigo a ayudarle con sus estudios, que sí era cierto, iba a casa de Rafa a ayudarle a estudiar para el extraordinario de Química al que se había ido. Y ella me preguntó por qué había ido, y yo le dije "porque no tenía nada más qué hacer", y usé esa misma excusa para otras dos o tres cosas. Y entonces ella me dijo: "ésa no es la razón real por la que lo hiciste. Lo hiciste porque querías, pero no quieres admitirlo". Y eso me hizo darme cuenta de que era verdad. Lo hice porque quería ir un rato a casa de Rafa, no porque no tuviera nada más qué hacer.
Lo mismo acá. No voy a la Hacienda porque no quiero, no porque no esté en mis planes ni porque no me parezca buena idea. Pero no sé por qué esa necesidad de ocultar todo, creo que ya está tan dentro de mí eso que ni siquiera me doy cuenta de cuándo lo hago. Además, es como que... no sé, siento un tipo de presión física cuando la respuesta a algo debe incluir un fundamento sentimental y no puedo usar argumentos más formales, más objetivos. Y... eso era todo, básicamente. Bueno, no, iba a ser más largo pero se me acaba el tiempo.
Ahora bien, en otras noticias (?), ésta entrada empecé a escribirla el viernes pasado, o por ahí, y se suponía que iba a publicarla ayer Lunes, pero no alcancé a terminarla, de forma que la publico hoy. Recordarles a los autores y también a los lectores que con ésta entrada doy inicio al Desafío de Entradas Diarias #2, en Mayo, de forma que a partir de hoy verán una entrada nueva y diferente todos los días. Ésta vez no tengo un colchón de seguridad, como me gusta llamarlo, que son entradas ya terminadas que pueda llegar y publicar algún día que no tenga nada preparado. Igual dentro de poco haré unas, supongo. De cualquier forma, me gustaría que si algún autor lee ésto, haga una entrada de lo que sea y la deje guardada sin publicar para que yo la publique algún día que crea conveniente. También informarles que habrá Semana Temática, la semana del 21 al 27 de Mayo. El tema lo daré a conocer el Domingo 13 de éste mes, para que así tengan una semana completa para planear y escribir su entrada si quieren. Hasta ahora tengo confirmada la participación de Gatto nada más, me hace falta hablar con Dolly y Xavier y ver qué dicen.
Era todo.
¡Un saludo!
TréboL
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