jueves, 20 de octubre de 2011

Diálogo mudo a gente sorda

Claro, claro. No me hagan caso, ¿por qué habrían de hacerlo? Por más que me esfuerzo por decirles sin hablar lo que me está pasando, no se fijan. Nadie se fija. Nadie junto a mí.

Que si siempre estoy encorbado, si camino mirando al suelo, si siempre uso manga larga, si nunca los veo a los ojos, si nunca me despego de la computadora, si siempre me muerdo las uñas y además necesito estar constantemente haciendo ruido con mis dedos... no se fijen, por favor, no lo noten. Finjan que me ponen atención y no lo hagan, eso me encanta.

Y después, vengan a decirme en mi cara que tengo el autoestima alta, por favor. Y aún cuando les digo que no es cierto, no le den mayor importancia y pásenlo por alto. Así por lo menos ya tengo algo de qué escribir en el blog, ¿no? Y como ustedes ya saben que mi mayor felicidad es escribir por acá, ¿qué mejor que hacerlo? Ah, claro, se me olvidaba que ni siquiera saben que tengo un blog, porque no se interesaron nunca en ver qué hacía en Internet, ni cómo estaba.

Y después, cuando les platico un problema que tengo, no sé cómo se te ocurrió, madre, la tan ingeniosa idea de decirme que era un tonto y que eso podía solucionarlo rápidamente, que sólo estaba complicándome la vida. Porque claro, pudiste optar por ayudarme, por AL FIN llevarme de nuevo al psicólogo que te llevo pidiendo años. Pero pff, eso habría sido muy laborioso, ¿no? Así que, ¿para qué cansarnos? Ahora veo que tu idea fue mejor, sí, y te lo agradezco. Gracias por siempre pensar en lo que es mejor para todos. Gracias por dejarme seguir siendo el idiota obsesivo-espiador alexitímico con una supuesta autoestima altísima hasta los cielos que ahora soy.

Y tampoco es que esté muy feliz contigo, Óscar, pero bueno, no estoy enojado. Y es más, estoy haciendo un plan para ayudarte y te prometo que lo seguiré haciendo y lo seguiré poniendo en marcha pase lo que pase, de una forma u otra. Pero siempre voy a estar ahí, apoyándote. Por otra parte, la razón por la que no me tienes muy contento es que hoy no tuve tiempo de ir contigo, y te dije que mañana tampoco podía, ¿y qué hiciste? Bueh, me preguntaste cuándo podía. Y te dije: "con un poco de suerte, el sábado en la mañana". Y hasta ahí todo bien, ¿pero qué sigue? Que dijiste "entonces ya no quiero que seas mi amigo hasta el sábado en la mañana". Y pensé que era broma, pero no, colgaste. Sigo esperando qeu sea una broma, ¿eh?, pero de lo contrario voy a hablar seriamente contigo el sábado si te veo. Pero no tanto porque, de alguna manera, me molestó tu actitud, sino porque si quiero ayudarte tengo que enseñarte que la gente no es amiga por interés. La amistad no depende de si puedes venir o no a mi casa a jugar Pro Evolution Soccer o Los Sims Medieval.

Diego, contra tí no tengo nada. Aunque hoy pasé a tu lado, volteaste hacia mí, te sonreí y te volteaste para el otro lado sin decir ni hacer nada. Una ligera sonrisa no habría estado mal, pero bueh. No estoy enojado ni mucho menos. Igual no esperaba que me saludaras. Y hoy estaba tu libreta de Informática ahí, en el salón. Tienes buena ortografía. Se te escaparon algunos acentos por ahí, pero en general está muy bien. Mejor que la mayoría (o quizá que todos) de los de tu salón, eso seguro. No noté ninguna falta grave, como un cambio de letras o quitar "h"s al inicio, simplemente se te escaparon unos cuantos acentos y ya. Y tienes bonita letra también, se parece a la de Cacho pero menos arreglada. Y dibujas bien, ¿eh? Las portadas te quedaron de lo mejor. Grafiteas bien también. Y no quiero imaginarme cuánto te tardaste en cubrir con tinta negra ese dibujo de la cabeza de un hombre SIN dejar ni un sólo y pequeñísimo espacio en blanco, pero te quedó de lo mejor.

Y yo, no me tengo muy contento tampoco ni me siento orgulloso de mí mismo. Soy de las peores personas que he conocido, y, algo quizá peor, no lo aparento. Claro, claro... soy San Trébol, que nunca hace nada malo... el gran desarrollador de videojuegos y cibernauta que sabe un montón de cosas molonas que el resto no y ya por eso se cree superior a todos. El pobre Trébol, que siempre está mal, que siempre tiene problemas y necesita ir a contárselos a los demás, y no se da cuenta de que en realidad los está molestando haciéndoles hablar de cosas que a ellos no les interesan ni les afectan en lo más mínimo. Y claro, no te atrevas a contar lo que pasó AQUELLA vez. O AQUELLAS veces, claro. Intenta sepultarlo, olvidarlo, cuando sabes muy bien que está ahí, presente, amenazando con regresar. Más te valdría estar encerrado en un cuarto oscuro el resto de tu vida.

Porque eres un idiota, lo has sido desde hace más tiempo del que te puedas acordar. Te has creído un ser único, irremplazable, necesario para todo y para todos, y no lo eres. Te has creído que nadie puede hacerte nada, que nadie puede estar enojado contigo y que si alguien está así tienes el derecho de obligarle a que no lo esté y él debe hacerte caso. Y te has creído que nadie puede hacerte ni decirte nada, y que puedes defender a todo el mundo. Y, más importante aún, NUNCA supiste entender a las demás personas. A los juegos de los demás. Todos te parecían idiotas. Cuando, a los cuatro años, tu prima te dijo algo tan trivial como la rima de "a, e, i, o, u, el burrito sabe más que tú", ¿qué hiciste? ¿No fuiste y te enojaste con ella y fuiste y le dijiste a tu tía que tu prima estaba peleando contigo? Patético. Un idiota que eres, la verdad. Y no aprendiste de tus errores. ¿Qué pasó después, cuando viste a unos niños de primero diciéndose unos a los otros "tú tienes cabeza de huevo podrido" y "tú tienes cabeza de elefante orejón" y "tú tienes cabeza de frijol quemado"? ¿No fuíste y le dijiste al maestro que había dos niños peleando por allá cuando en realidad estaban jugando? ¿Por qué? ¿Por qué demonios no pudiste entender eso? NO SE ESTABAN OFENDIENDO, ESTÚPIDO, estaban JUGANDO. ¿Y qué fuiste a hacer hace cuatro o cinco años cuando estaba Miguel diciéndole cosas a Diego? ¿No fuiste y le dijiste a Miguel que si seguía ibas a ir con el maestro? PERO QUÉ IDIOTA, CARAMBA.

No sé. NO SÉ. Me haces enojar, lo sabes. ¿Y sabes qué me enoja más? Que te pongas a resolver los problemas de los demás por el único motivo de que no quieres resolver los tuyos. Porque bien podrías hacer las dos cosas, pero no. Porque mira, si no resuelves tus problemas te queda espacio para resolver más problemas ajenos, ¿o no? Imbécil. ¿Cuándo vas a darte cuenta de que si no haces algo pronto no vasa poder hacer nada después? Probablemente lo harás cuando sea muy tarde. Y te vas a arrepentir, vas a ver. Y no quiero que vengas llorando a decirme nada. Pero en fin. Qué más da. Digo, es mi vida y ya, ¿no? ¿Qué importa si termino en medio de un manicomio? ¿O si me muero por cualquier cosa? Al final no estaba haciendo nada útil por acá.

Ni por allá.

Alguien.

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