Éstos últimos días he estado enfermo. Desde el viernes pasado, más concretamente. No sé qué es exactamente, pero seguro que algo es (?). La única parte más o menos buena de ésto es que ni ayer ni hoy he ido a la escuela, que la verdad me traía ya bastante estresado porque, como vamos a terminar el año ya casi, los maestros nos están poniendo a hacer todo el trabajo que no hicimos durante los 8 o 9 meses que hemos estado ahí ya ¬¬. Ah, y dije que era "más o menos bueno" porque sé muy bien que el día que vaya todos los maestros me van a dar un informe detallado de lo que hicieron éstos días que falté y me va a tocar pasar el fin de semana haciendo los trabajos que me perdí, lo cual no estaba en mis planes.
En fin. El... lunes pasado la maestra de Español nos puso a leer un libro llamado "El valle del terror", de Sir Arthur Ignatius Conan Doyle. Está por demás decir que me encanta ese autor, y su famosísismo personaje Sherlock Holmes. Hace mucho tiempo que yo había leído ya varias novelas de éste, pero esa justo me faltaba y ahora que la empecé a leer me he vuelto a enganchar y estoy todo el día intentando pensar como lo haría nuestro querido amigo. Viendo a la gente, observando su cara y sus manos e intentando saber qué piensan o qué acaban de hacer o un montón de cosas más sin sentido. Así me pongo a veces, lo que leo me impresiona y luego intento llevarlo a la práctica (sólo algunas cosas, claro, tampoco voy a ir y matar a un señor porque lo ví en un libro).

Y... no he tenido mucha suerte, como seguramente ustedes se podrán imaginar. Una de mis frases favoritas, que Doyle escribió en uno de sus libros (creo), fue: "Cuando se ha eliminado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, es la verdad". A mí la verdad me encanta hacerla de detective aunque sea por una chorrada, pero no sé, me gustan los enigmas y los retos intelectuales. Ustedes se preguntarán de qué va ésto. Pues bien, hace poco me sucedió algo que... yo considero bastante curioso porque nunca había visto algo así en mi vida. Tampoco es que sea algo impresionante, quizá ni siquiera un poco extraño, así que pueden irse quitando esa idea de la cabeza. Pero me dejó pensando un rato y luego hubo un momento en el que me quedé como con cara de WTF!? Voy a contarles lo que pasó sin mencionar la conclusión a la que llegué y ustedes mismos juzguen todo.
Domingo. Alrededor de las diez de la noche, quizá incluso un poco más tarde. Tu padre estacionó momentáneamente su camioneta junto a otra camioneta, en doble carril, mientras tu madre bajaba a comprar cosas a una tienda. La camioneta a tu derecha es una camioneta grande, probablemente estructurada con dos asientos al frente (conductor y acompañante) y otros dos asientos grandes detrás, uno atrás del otro. La cajuela detrás del tercer asiento. No puedes saber a ciencia cierta si estás en lo correcto porque los vidrios son polarizados y, como es de noche, sólo puedes ver la sombra de los asientos contra un poco de la luz que hay del otro lado del vehículo. Después de estar aburrido durante un minuto (porque tu madre tarda mucho cada que va a comprar), notas un ligero movimiento en la camioneta blanca. Sí, la camioneta se está moviendo. Pero no es que esté prendida ni que esté avanzando, más bien está temblando. Sí, sí, temblando. Después de fijarte un poco en la camioneta, notas que hay sombras que empiezan a moverse de un lado a otro de la camioneta. No puedes verlas bien a través de la poca luz que pasa por los vidrios, pero a veces se ven cosas por aquí y por allá bastante mal definidas como para describirlas. La camioneta cada vez se mueve más, casi violentamente se podría decir, pero no se oye ningún ruido. Pasan los minutos y la camioneta no cesa de moverse. Algo así como quince o veinte minutos después, se abre la puerta de la camioneta y de ella salen, en el siguiente orden:
- Dos niños, ambos con el pecho desnudo y su camisa en las manos. Sonríen, y hablan entre ellos animadamente. Parecen amigos de hace mucho tiempo. Les calculas doce años a cada uno, quizá once. Se apresuran a ponerse su camisa después de dar unos pocos pasos fuera del auto. Uno incluso se abrocha el cinturón. El otro no lo trae. El que no trae el cinturón tiene el pelo en pico, más o menos como el que pueden ver aquí. El otro no está peinado.
- Un señor, calculas 20 a 22 años. Camisa de manga corta puesta. Pantalones de mezclilla. Algo de vello facial en su cara, pero no mucho. Peinado, aunque no podrías describir cómo. No es que sea un peinado extravagante, pero no es muy normal.
- Una mujer, presumiblemente de la misma edad que el hombre. Camisa roja sin tirantes, pantalón de mezclilla. Al bajarse de la camioneta se sube los pantalones de la forma en que las mujeres hacen cuando piensan que lo tienen demasiado abajo.
Sin comentarios, saquen sus propias conclusiones y me avisan si las pruebas lo dicen todo o si explicación lógica mejor que la mía (aunque no la he dicho xD, pero se imagina) y yo necesito URGENTEMENTE ver a un psicólogo.
¡Un saludo!
PD: Únicamente para molestarlos, de ahora en adelante escribiré mis entradas también en Toki Pona, traduciéndolas párrafo por párrafo :D
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