Hoy simplemente tenía ganas de escribir algo, así que eso es precisamente lo que voy a hacer. No tengo un propósito particular para ésta entrada, simplemente contaros cosas (?), porque en éste justo momento las palabras me salen incluso de los codos :S.
Éstos últimos días he estado bastante distraído, la verdad. Todo comenzó el día que mi madre me llevó a comprar unos zapatos con y para mi hermana ¬¬. Si hay algo que NO me gusta es ir a comprar zapatos. Ni siquiera si son para mí, no me gusta. Considero a toda la ropa algo inútil, que sólo gasta tiempo. Bueno, no tanto así, porque quedo como re que me gustaría ver a todos desnudos y tampoco es el caso. Más bien no me gusta ir y estar dos o tres horas mirando ropa. No entiendo por qué es la actividad favorita de las mujeres, simplemente no lo entiendo :|. ¿Qué tiene de especial la ropa, eh? O bueno, LES VALGO que vayan a ver ropa, pero... ¿zapatos? ¿Qué le pueden ver a los zapatos? Digo, son para los pies y ya, su utilidad es esa: servir a los pies. Si son bonitos o feos, o combinan con sus aretes o no están a la moda o se ven muy estrafalarios o parecen hechos con gelatina NO IMPORTA.

En fin, cada quien sus gustos. Si a ellas les gusta andar en los zapatos, que vayan, ningún problema conmigo. El problema es que no sólo van, me llevan. Pero bueh, no la pasé tan mal. Me llevé el libro de Eragon que estoy leyendo (bastante bueno, aunque a veces me aburre un poco :P) y avancé algunas páginas, pero algo extraño me pasó. No estoy acostumbrado a ver mucha gente (ni siquiera estoy acostumbrado a salir de mi casa), y ese día había un montón de personas por ahí y creo que no soporté verlas. No es porque la gente me caiga mal, nada de eso. Empecé a pensar muchas cosas de repente y no me he podido sacar nada de eso de la cabeza, y desde entonces sigo pensando en eso y me impide concentrarme porque siempre estoy pensando en un millón de cosas relacionadas con la gente.
De lo que me dí más cuenta y me empecé a preguntar más es acerca de la capa que no nos permite ver nuestros órganos: la piel. Empecemos diciendo ésto: todos somos. Todos existimos. Entonces, todos tenemos un alma que somos nosotros, con nuestra personalidad, defectos y virtudes. Pero el alma no es material. Entonces nuestro cuerpo es la representación de nuestra alma en el mundo material, nuestro cuerpo permite a nuestra alma realizar acciones en éste mundo y modificar así todo lo que es material. Nos permite también interactuar con el alma de las demás personas y sus representaciones corporales y eso.

La piel es un pedazo de materia como cualquier otro, como las hojas de una libreta o el plástico de una botella de refresco. Es materia. Existe. Pero bueno, ustedes dirán: "¿qué onda con éste tipo loco? ¿Qué sarta de estupideces está diciendo? ¡Claro que es materia, todos lo sabíamos ya!". Y yo les responderé que no acaba aquí. Porque lo que he estado pensando no ha sido eso, sino ha sido algo bastante más diferente para lo cual antes necesitaba explicar lo que dije. Enseguida les dejaré dos imágenes de la piel que me ayudarán a seguir explicando (una de ellas quizá no les guste mucho a las mujeres, pero si son hombres sin duda va a encantarles y estoy seguro de que más de uno se la quedará viendo unos segundos)


Efectivamente, la primera (a la izquierda) es una fotografía de una tal "Elsa Pataky" vestida de una manera bastante provocativa para los hombres. La segunda es una foto que bien podría aparecer en un diccionario junto con la definición de la palabra "fealdad". Una pregunta que va dirigida principalmente a los hombres: ¿cuál de las dos imágenes les gusta más? Creo que incluso los homosexuales y las mujeres decantarían por la opción 1: Elsa Pataky. ¿Por qué?
Digo, ambas imágenes son del cuerpo de una persona, si bien una tiene bastante menos ropa que otra. Pero es un cuerpo, conformado por piel, que es materia. ¿Qué es lo que hace que una cosa se vea bien y otra mal? ¿Qué es lo que hace que una persona parezca atractiva a los ojos de los hombres en comparación con otra? ¡Es piel! ¡Es maldita materia! ¡MATERIA! ¿Por qué muchos hombres van a babear viendo la foto de esa tal Elsa y no hacen lo mismo viendo, por ejemplo, una caja de cartón? Al fin y al cabo, es materia también. O bueno, ¿por qué no hacen lo mismo viendo la foto del tipo con gorra? Es piel también.
Y no lo entiendo, simplemente no lo entiendo, no puedo entenderlo. Pero eso no es lo único en lo que he estado pensando toda la semana. Ah, y sé que es una tontería de lo más grande pero no puedo sacármelo de la cabeza y no me lo explico (no me explico por qué pasa eso, ni por qué no puedo dejar de pensar en ello).
En fin, pasando a otras cosas y temas más agradables para todo el mundo (?), hace poco (éste domingo, más concretamente) me conseguí el libro El Diario de Greg 4: Días de perros. Es de una serie que a mí me encanta mucho y la llevo siguiendo un buen rato. Para despedirme, les dejo la imagen de la portada debajo:

¡Un saludo!
PD: Por cierto, los invito a ver la nueva entrada de Dolly: el Soundblog sobre los maestros, ¡muy bueno! Clic aquí para ir a su blog y oirlo.
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