martes, 7 de julio de 2020

Sic ego creatus sum, parte VII

Hola!

Hoy vengo con la particularidad de que estoy algo tomado. En la cena tuvimos unos tequilas y todo el show, y me aseguré de tomar todo lo que pude, dado que el resto de hermanos de la comunidad seguramente tenían el mismo objetivo xD. No todos, exagero, pero sí algunos. Entonces yo creo que traigo encima unos cinco o seis caballitos que alcancé a tomar, y me siento bien con ello. A ver si no escribo muchas cosas mal por acá :P.

Bueh. Fíjense que ayer después de escribir la entrada sobre mi relación con Leonidas, me fijé que él seguía conectado en WhatsApp, así que le mandé un mensaje preguntándole si estaba aún despierto. Él me contestó que sí, entonces le pregunté si quería ir a caminar un rato, y me dijo que sí. Ya nos encontramos por aquí y nos fuimos a dar una vuelta por las canchas de fútbol que tenemos en la casa, platicando. En realidad no tenía nada en específico qué platicar (y ese era uno de mis miedos, el quedarme sin cosas qué platicar y que le pareciera a él muy aburrido xD), pero quería estar con él y me gustó. Platicamos un poquito de varias cosas, de lo que había hecho en el día, de cóm ose levaba un poco con sus compañeros de año, de las tareas que tenía pendientes... en fin, fueron dos vueltas al campo de fútbol y fueron dos vueltas que disfruté mucho, en las que me sentí de nuevo como si pudiera ser su amigo de verdad. Lo digo así medio en broma y medio en serio xD. Sí me siento amigo suyo, al menos ayer así lo sentí, como que todo el alejamiento que yo había sentido había sido solo imaginación mía, pero al mismo tiempo a veces siento que hay algo que me falta como para caerle bien a la gente, o para que ellos me consideren su amigo. Estoy consciente de que quizá es solo una imaginación mía, pero ahí está.

Hoy que fue un día que en la comunidad estuvimos de fiesta porque fue el día de un festejo litúrgico propio de la Congregación y también porque uno de los padres cumplió años de ordenación (fue su aniversario) quise tomar todo lo que pudiera también. De hecho, a ésta hora yo pensé que iba a seguir tomando, porque teníamos un evento con Tiul en el que la idea era echarnos una botella de vino más, pero al final me dijo que mañana y supongo que está bien. En realidad yo quería que fuera hoy, precisamente para seguir tomando. No estoy seguro de por qué tengo tantas ganas de tomar, pero las tengo. Quiero olvidarme de las cosas por un rato, quizá sentirme más unido a los hermanos también, sin que me importe nada más. Incluso he pensdao que quizá me tocara vomitar de nuevo y no me ha importado mucho, no si es en compañía de los hermanos.

Han pasado cosas bastante raras, en especial con Walter. Quizá era hora de iniciar con la nueva entrega de Sic ego creatus sum y narrarles las últimas experiencias que considero sexuales y que he tenido. La última ha sido precisamente con Walter. Es un tema que quizá me va a llevar bastante texto explicar, pero aquí voy. Resulta que Walter ha sido un amigo bastante extraño para mí que he tenido desde el año pasado. El año pasado empezamos a llevarnos bien porque se juntó conmigo para la materia de Metafísica, y después me acompañó al apostolado con los niños de la calle que empecé por gusto. Al ser por gusto pues no todos los hermanos me acompañaban, de hecho ni siquiera esperaba que me acompañara alguien, pero a él le gustó la idea y vino conmigo. Me cayó bien también, era un hermano que yo encontraba amigable y buena onda, cercano, preocupado igualmente por los pobres y compartíamos algunas ideas y gustos.

Entonces empezamos a ser amigos, digamos. Eso fue allá por febrero/marzo del año pasado. Incluso, si recuerdan alguna entrada que publiqué en junio el año pasado, aún lo consideraba mi mejor amigo prácticamente. Recuerdo que cuando estuvimos en Panamá mucho tiempo yo esperé a verlo, lo sentía cercano, quería volver a estar con él. La cuestión es que con él pasaron muchas cosas, y pasaron muy rápido, no tuve mucho tiempo de procesarlas. Me cayó bien. Después me conto algunas cosas muy personales, no recuerdo si yo le conté otras, pero la cuestión es que nos hicimos muy amigos. Yo lo sentía muy cercano y me gustaba. Con él también me portaba muy distinto de con otros hermanos. Por ejemplo, yo no suelo ser calificado como una persona muy cariñosa, pero a él llegué a decirle que me gustaba que me buscara, que quisiera pasar tiempo conmigo, y lo llegué a abrazar mucho, porque parece que a él le gustan mucho los abrazos, y los abrazos largos y bien dados. Quizá el problema principal fue que la cuestión estaba muy cerca de lo que yo había pasado con Moi, y ese nivel de cercanía me empezaba a parecer raro. Yo no quería ser tan cercano a alguien como para poder repetir la historia que había ocurrido con Moi, y me parecía que mi relación con Walter iba para allá.

Algo tengo yo, no sé qué, quizá sea que no estoy tan acostumbrado al contacto físico. Pero Walter estaba bastante acostumbrado, le gustaban los abrazos y estar cerca de la otra persona y acariciarlo, no sé. Pero fue demasiado para mí. Hubo algún día que empecé a sospechar que él en realidad quería llegar a lo mismo que había llegado con Moi. Primero, nos abrazábamos y yo me sentía muy culpable porque - no sé por qué, yo siempre lo he atribuído a que en realidad no estyo acostumbrado a recibir afecto - a medio abrazo de repente el pene se me ponía erecto y no había nada que pudiera hacer para evitarlo, entonces tenía que recibir el abrazo y seguir abrazando con el pene erecto, y eso me parecía vergonzoso. Tenía miedo de que, por ejemplo, él lo notara.

Yo hablé acerca de ésto con él, pensando que la sinceridad siempre era lo mejor en una relación. Especialmente cuando me pareció notar que también el se excitaba y su pene se paraba igual que el mío. Pero mi sorpresa, y quizá lo que empezó a arruinar la relación, fue cuando él me dijo que no, que él no se sentía excitado por los abrazos, que le parecían lo más normal del mundo e incluso que él no tenía ningún problema si yo me sentía excitado a medio abrazo, que estaba bien. Por un momento yo me lo tomé a bien, como que era verdad que no había ningún problema y no pasaba nada. Quizá lo que marcó un antes y un después en la relación fue una noche que hubo un abrazo bastante prolongado en el que no solo se me paró el pene, sino que por el movimiento del abrazo y por el tiempo que duró alcancé a excitarme hasta eyacular. Por segunda vez había eyaculado mientras estaba con un hermano. Para empezar, seguramente por tanta paja desarrollé alguna especie de eyaculación precoz, porque no puedo creer que con tan poco eyacule y eso sea normal e.e. Pero también había una cosa cierta: lo nuestro estaba a poco de convertirse en una relación que más que de amistad sería de atracción sexual, y eso no era lo que yo quería.

Bueh. Esa es la primera parte de cómo ha ido mi relación con Walter. A ver si mañana, no sé si con más o con menos alcohol en la sangre, vengo a contarles lo que pasó después. Nos vemos!

- TréboL

No hay comentarios: