Hola. Ya vine para mi dosis diaria de escritura en esta racha de 14 días xD.
Bueh. Hoy hablé con el psicólogo y tuve una plática precisamente sobre el tema que escribí ayer, la vez que con mi primo tuvimos alguna especie de juego sexual. Creo que he crecido y desdramatizado esto bastante. La verdad éramos pequeños ambos y creo que en realidad fue eso, solo un juego. Al final esa fue la conclusión a la que llegué con el psicólogo. Me pasó algo curioso con él, se los cuento. Me preguntó si me sentía culpable por lo que había pasado con mi primo, y no recuerdo si le contesté o no, o si le dije que no pero él notó que sí xD. Entonces se echó un discurso un tanto largo, pero que creo que me ayudó mucho, diciéndome varias cosas. La primera, que la culpa no servía de nada, que era absurda, una pérdida de tiempo y de energías y que teológicamente era como quedarse en el Viernes Santo sin pasar a la resurrección. De ahí, después de explicar por qué la culpa no servía de nada, de repente cambió de enfoque (supongo) y me dijo: "no me tomes a mal lo que te voy a decir, pero a veces es más fácil victimizarte que crecer. Mucha gente prefiere vivir compadeciéndose que atreverse a crecer. ¿A qué le tienes miedo?".
Esta pregunta me tomó bastante por sorpresa. Espera casi cualquier cosa excepto que resultara que ahora yo era la víctima... y sin embargo, de algún modo cazaba. Es decir, ayer yo mismo les estuve platicando lo que habíamos hecho con mi primo, ¿y qué fue lo que dije? "No recibí educación en mi casa", "nadie me dijo". En el fondo de la cuestión creo que quizá estaba: "soy un pobre muchachillo que no puede controlarse, nadie me enseñó, no es mi culpa". ¿A qué le tengo miedo? Bueno, en torno al tema le tengo miedo precisamente a no saber controlarme, a volver a cagarla en ese sentido. No les he contado aún mis otras dos experiencias sexuales que les dije que les iba a contar. La segunda vez que recuerdo haber tenido algo de "contacto" sexo-genital con otra persona fue apenas el año pasado, en febrero, con un hermano de la comunidad que se llama Moisés. La cuestión ocurrió un día cualquiera en la noche. Con Moi yo tenía una cierta confianza, habíamos platicado y bromeado alguna que otra vez y me parecía buena onda en general. Recuerdo que en ese tiempo me sentía bastante solo, triste, como que no encajaba bien en la comunidad ni con mi vocación en general, como si esto no fuera en realidad para mí, no sé por qué. No recuerdo ahorita bien los motivos, pero sí recuerdo que había empezado a buscar cariño de formas que la comunidad no me lo ofrecía, por ejemplo contactando a Carlos Mendoza como les conté la vez pasada, y me sentía también culpable por esto porque pensaba que un religioso no debería hacer eso. En fin. El show es que me sentía solo y ahí estaba, así que un día por la noche le pedí hablar. Él me dijo que tenía una botella de tequila, que si quería la podía sacar y tomábamos mientras platicábamos, y yo la verdad estaba harto de todo y me pareció buena idea, poder tomar, desentenderme de los problemas y platicar con él.
Así las cosas, nos pusimos en un locutorio donde nadie nos viera y empezamos a platicar tranquilos y a tomar. En realidad, a pesar de que yo le pedí hablar, fue él quien habló al inicio, y quizá quien más habló. Me contó varias cosas, algunas de su familia y otras de cómo se sentía en la comunidad. Se veía que tampoco había sido un tiempo muy bueno para él. Mientras él hablaba pues estábamos tomando. Creo que yo no había cenado mucho, así que se me empezó a subir rápido. Cuando terminó de hablar, ahora fue mi turno y también le conté todo lo que le quería contar, lo de Carlos Mendoza, cómo me sentía en la comunidad, mis dudas sobre mi vocación. No recuerdo si le terminé de contar todo o no, pero lo siguiente que recuerdo es que yo tenía muchas ganas de vomitar y él me llevó al baño. Yo quería ir al baño que estaba cerca, pero él - que seguramente había tomado a escondidas mucho más que yo - me llevó al baño junto al Salón de Usos Múltiples (SUM) para poder vomitar sin que nadie me escuchara. Fue, por cierto, la primera vez que vomité por estar borracho. Después de eso regresamos al locutorio, seguimos platicando y creo que tomando también. Él también supongo que estaba un poco borracho. Repetí lo de vomitar otras dos veces, ambas de nuevo en el baño del SUM. Después de la tercera vez que vomité, mejor nos quedamos en el SUM en vez de en el locutorio. El SUM es un salón grande, alejado de todo, de manera que estando ahí adentro, a oscuras, nadie podía escucharnos ni vernos. La cosa fue que, en un momento mientras estábamos en el SUM, él me pidió un abrazo y yo se lo di con gusto. Cuando lo abracé, me sentí bien. Empecé a excitarme, sobre todo porque después de estar un rato abrazados sentí su pene erecto entre mis piernas. De alguna manera supe que él también estaba queriendo hacer algo más que simplemente abrazarnos. Y yo tomé la iniciativa, y le dije: "estaba preguntándome si...". Algo así fue. Él dijo "¿qué?". Yo dije: "es que no sé si me darías permiso". Él sonrió y me dijo algo como "tú hazlo". Entonces yo metí mi mano debajo de su pantalón y su bóxer para sentir su pene y sus testículos debajo.
Fue algo que duró muy poco. Después de eso, o mientras eso pasaba quizá y con una mano estaba pendiente de sus genitales, con la otra busqué sus pezones. No sé por qué los pezones son siempre una parte que me excita mucho, en mí y en las otras personas. También él me besó en la boca, pero realmente yo no tenía ganas de besarlo, así que aunque no dije nada dejé que me besara sin abrir yo la boca. También él metió su mano debajo de mi pantalón y mi boxer para tocarme, y un poco más porque literalmente él me masturbó. Y yo no estoy seguro de si aguanto muy poco - tengo esa idea xD - pero creo que eyaculé bastante rápido. Y sucede que justo después de eyacular la excitación se va y uno por fin empieza a pensar claro acerca del tema. La cuestión es que después de eyacular vino todo el sentimiento de culpa, de haber arruinado algo, como cuando uno está jugando fútbol en la casa de la abuela y rompe un jarrón importante. Esa sensación de que acabas de romper algo imposible de reparar de nuevo. De alguna manera, creo que eso que sentía imposible de reparar era mi vocación y mi relación con el hermano. Era como algo surreal que estuviera pasando.
En fin. Eso fue lo que pasó aquella noche de febrero del año pasado. Regresando con el tema del psicólogo, la pregunta de que a qué le tengo miedo, bueno, le tengo miedo a repetir esta escena con alguien más. Hoy comprendí varias cosas. La primera, que sí, que quizá el sentirme culpable precisamente me ayuda a no sentirme del todo responsable de cómo voy llevando mi relación con los demás. Me refiero a que puedo decir "yo no controlo ésto, tengo antecedentes, hay algo en mí que se activa en automático para hacer esto", y no es cierto. Aún no les he contado una experiencia que falta y que es más reciente, quizá la cuente mañana. Pero hoy quiero decir que quiero tomar las riendas de mis relaciones y decir "simón, yo soy responsable de esto". Con mi primo, por ejemplo, no quiero hacerme más el culpable. Sí, yo lo hice, con toda la consciencia que a esa edad podía tener. Sí, fue un juego que tuvimos, nos vimos los genitales y hablamos de cosas sexuales y ahí terminó. Y creo que no tengo motivo para sentirme mal por ello. Ahora lo asumo como algo que yo hice, y no me arrepiento. Aprendí.
Y lo que pasó con Moi el año pasado, también lo hice yo. Algo borracho pero bastante consciente de lo que estaba haciendo, y yo empecé de alguna manera. Y lo asumo también, yo lo decidí en ese momento. Tampoco me arrepiento. Por un poco de tiempo sentí el cariño de Moi, me sentí libre y en confianza para tocarlo también. Nuestra relación de alguna manera terminó ahí, porque creo que ni él ni yo supimos manejar lo que había ocurrido después, en la relación del día a día. Pero me siento bien, estoy bien, estoy aprendiendo. Yo lo asumo como algo que decidí conscientemente, no que me vi forzado por fuerzas externas a mí. Y si la cagué, eso también lo asumo.
Así que de ahora en adelante supongo que así es la cuestión. Asumo todas mis relaciones como un lugar dónde construir con los demás algo bonito. Si la cago alguna vez, lo asumo también. Seré yo y no algunos misteriosos impulsos los que la caguen, si eso llega a pasar. De la misma forma seré yo el que arregle las cosas, y trataré de hacerlo siempre sin miedo a amar. Creo que en mucha parte el miedo al contacto físico y a las relaciones cercanas que he tenido por mucho tiempo se debe un poco a ésto, al miedo a no saber controlarme y no saber qué hacer para evitar situaciones así. Bueno, pues no sé si las voy a evitar siempre, pero sí sé que de ahora en adelante lo trataré de hacer de manera consciente, decidiendo siempre si quiero o no estar en ellas, estando consciente de cómo me siento y cómo libremente decido llevar mis relaciones con los demás, el contacto físico y el compartir mi cuerpo incluido. Supongo que sí, soy religioso pero mucho antes que eso soy persona, y no le veo nada de malo a compartirme con los demás como soy, por supuesto evitando el escándalo y la mala intención de mi parte.
En fin. Por hoy, dejémosle aquí. Un abrazo (?)
- TréboL
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