viernes, 2 de noviembre de 2012

Perdón, parte I & II / Cerrando círculos, parte II

Ésta entrada viene como respuesta a Puto enojado, parte III. Han pasado ciertas cosas y he tomado una decisión. Simple y sencillamente me dí cuenta de que necesito hacerlo. No quiero empezar con los preámbulos, así que aquí vamos.

Perdón, parte I
Perdona nuestras ofensas

Debo reconocer que a pesar de todo, yo soy humano, y sigo siendo humano y seguiré siéndolo hasta que muera y quizá incluso más allá. Soy humano. Soy como cualquiera de ustedes, y aunque me cueste mucho reconocerlo, también cometo errores. No soy perfecto, y una muy buena prueba de ello es todo éste blog, que ha sido testigo tanto de mis victorias y alegrías como de algunos de mis peores momentos y enojos más profundos.

Como toda persona, en vez de perfecto, soy perfectible. No sé por qué razón me cuesta sobremanera aceptar ese hecho, y el que me cueste mucho aceptarlo es la prueba más grande que puede haber de que soy imperfecto. Vaya ironías.

Bueh. Siempre ha habido una sola persona que nunca me ha perdonado los errores que he cometido. Una sola persona que me hace seguir cargando con la responsabilidad de todas y cada una de mis equivocaciones, que me hace sentir estúpido, culpable, incluso "oscuro": yo.

Nunca me he perdonado nada. Ninguna pequeña falla cometida, ni siquiera algunas cosas que no estaban en mi control, pero que pasaron.

El primer paso es perdonarme a mí mismo, supongo. ¿Cómo pretendo perdonar a los demás si no puedo ni siquiera perdonarme yo?

Va siendo momento de dejar de cargar con culpas y rencores contra mí mismo quizá. Son piedras y obstáculos que yo con mis actos he puesto en mi camino, pero que, además, me niego a quitar y prefiero quedarme parado donde estoy. Éso, definitivamente, no es muy productivo.

He hecho muchas cosas. Cosas malas, no se crean ustedes que soy san Trébol: he sido débil muchas veces y sucumbido ante diferentes tentaciones. Pero lo que importa, supongo, ya no es lo que hice, sino lo que voy a hacer a partir de ahora. Aún me falta mucho para ser una persona normal, libre quizá, pero... ésto es ya el primer paso.

Vas a seguir equivocándote, va a haber tropiezos y caídas, pero puedes salir adelante.

No importa qué hayas hecho. Te perdono. No más culpa ni remordimientos, ¿vale? A partir de ahora sólo importa el futuro. Déjalo atrás todo, ¿quieres? Incluso éso de lo que ya hace mucho pero que no has podido olvidar. Y no lo olvides, pero perdónate. No lo olvides porque fue un error y de él puedes aprender más. Pero perdónate.

Yo te perdono. Ya no importa, te perdono. Ya no eres culpable, ya has cambiado, no eres el mismo de antes y tienes ganas de ser mejor, éso es lo que importa, éso es lo que cuenta.

Eres libre. Te perdono. No eres una mala persona, simple y sencillamente eres humano, y éso es bueno. Te perdono por lo de El mejor enemigo: fue un año duro sin duda alguna, pero ya lo superaste, y éso fue bueno. Te perdono por ser o parecer alexitímico, es algo que escapa hasta cierto punto de tu control, no tienes la culpa; además, quieres cambiar, no quieres quedarte así y yo sé que lo vas a conseguir, y éso es lo que importa a fin de cuentas. Te perdono por tener necrofobia, así eres y éso no necesariamente es malo: yo te acepto así, con todo y tu miedo a la muerte y con todo y tus problemas. Te perdono por todo lo que hiciste con Diego, incluso por no querer dejarlo ir cuando era completamente obvio que tenías que hacerlo. Te perdono por haberte obsesionado tantas veces en tu vida, ya no lo haces: éso es un avance, y es bueno. Te perdono por no haberle dedicado tiempo a Óscar como prometiste que harías, te dejaste distraer por otras cosas y personas y lo dejaste a un lado cuando sabías que eras la única persona que él tenía. Pero a él no le pasó nada, y quizá ahora esté mejor en Guadalajara. Vas a seguirlo viendo, y... pues muéstrale, cuando puedas, tu apoyo y tu amistad, vamos, lo pasado pasado y no hay nada qué hacer. Te perdono por todo lo que dijiste en Diálogo mudo a gente sorda, y en Púdranse, y en las tres entradas de la serie "Puto enojado", son cosas que ya no importan, ya te perdoné.

Más importante aún, te perdono por lo de los Reyes Magos. No fue culpa tuya, tomaste malas decisiones y en serio, quizá hiciste al asunto un poco más grande de lo que era, pero ya no importa, déjalo atrás: te perdono. Ya no te estoy culpando, en serio. Y la última cosa: te perdono por no haber querido cambiar antes. Pero ya lo decidiste, y éso importa, importa mucho. Lo bueno es que ya estás cambiando, y si quieres la verdad, yo sí noto el cambio. Aún falta, pero sé que vas a terminar de recorrer el camino y que, dentro de poco quizá, vas a poder ser una persona en todos los aspectos, el afectivo incluído. Estás cambiando, es lo que importa.

Es más, no sólo te perdono: te amo. Sí, ¿sabes? Estoy MUY sumamente orgulloso de tí, de todo lo que has hecho y de cómo lo estás haciendo. Eres una gran persona y sabes que le estás echando ganas a cambiar y que eres cada día mejor. Dios está contigo también, y Él también te ama, tanto que murió en la cruz por tí, y sabe que Su muerte ha valido la pena.

Te amo y aprecio mucho todo lo que estás haciendo por tu bien y por el de los demás. Es difícil y tiene su mérito. No tienes por qué avergonzarte de quien realmente eres, vales mucho así, con todo y tus cosas locas que a veces sueltas, incluso con tus errores. No tienes tampoco por qué avergonzarte de lo que sientes: todos son como tú, y éso es bueno. Sentir es bueno.

Yo no me avergüenzo de tí. Lo contrario, me siento orgulloso: yo sabía que tú podías cambiar. No me avergüenzo de nada acerca de quién eres, ya te acepté así. Podemos comenzar de nuevo. Sin rencores, sin negativismos, ¿te parece?

Te perdono, y te perdono porque te amo, porque eres bueno, porque probablemente eres lo mejor que me pasó y eres grande, porque estás con Dios y porque Dios te ama. Haz hecho muchas cosas buenas, mira, a pesar de que no te gusten mucho tus obras, hay que reconocer que eres buen escritor. También haces un gran papel como coordinador de ads y los niños te lo han dicho, ellos en serio te quieren. Eres para muchos de ellos como un hermano mayor, eres su modelo a seguir. Te gusta ayudar a los demás y en general eres bueno, eres una gran persona.

Ya no te culpo, ni te juzgo, ni te responsabilizo de nada. Ya eres libre. Eres libre, ya te perdoné, ya te acepté. Puedes ser tú de verdad, porque yo AMO cómo eres, en serio, sinceramente, te juro que sí.

Te perdono. Te quiero mucho.

Perdón, parte II
Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

A papá y mamá:

Sé que pocas veces les escribo, y que realmente no nos comunicamos mucho, pero quiero empezar de nuevo si ustedes me dejan, ¿quieren?

Sé que no van a leer ésta carta para absolutamente nada, sé que muy probablemente nunca va a llegar a sus manos, pero para mí es importante y necesito hacerlo, y quiero que represente un cambio real, no simplemente cosas escritas a lo loco en un blog.

Hemos tenido muchos problemas y dificultades desde que yo era pequeño. Tú, mamá, educada en un hogar en el que te enseñaron que las personas aprendían con golpes, y en un hogar en el que tu mamá (mi abuelita, que en paz descanse) estaba muy ocupada intentando criar a trece niños y no podía poner mucha atención a cada uno de ellos, quizá ni siquiera demostrarles su amor detenidamente. Tú, mamá, en un hogar donde a tu papá (mi abuelito) parecía bastarle con llevar dinero para alimentarlos, donde la crisis era grande y poco tiempo les dedicaba a ustedes por estar trabajando para ustedes. Tú, mamá, educada así, intentaste darme lo mejor pero quizá no supiste cómo.

Y tú, papá, en un hogar donde la crisis fue peor aún. En un hogar donde tu papá (mi abuelito) tuvo que irse a Estados Unidos mucho tiempo, en un hogar donde tu posibilidad de estudio era prácticamente nula, donde todos querían que trabajaras en vez de ir a la escuela, y sin embargo, fuiste, cumpliste tu sueño. En un hogar católico completamente, pero con una madre que tuvo que aprender a ser madre amorosa y padre exigente a la vez. Una madre que tuvo que tomar difíciles decisiones para seguir adelante y que ahora quizá yo no he sabido valorar. También quisiste darme lo mejor y quizá, tampoco supiste cómo.

Tenía varias cosas qué reclamarles aún, ¿saben? Pero no puedo. No puedo seguirles diciendo cosas. Yo no quería enojarme. No quería ni quiero que se sientan mal, que crean que les odio o que no voy a perdonarles nunca.

Si me enojé con ustedes por lo de los Reyes Magos y por montón de otras cosas, quiero que sepan, fue porque los amaba. Los amaba, y lo hacía tanto y con tal fuerza que me dolió como no se imaginan el que me hubieran traicionado.

Pero se terminó, ¿quieren?

Yo no debería estarles diciendo nada, yo sé que en ningún momento han pensado en nada más que en lo que es mejor para mí y el resto de la familia. Ustedes también son humanos, también se equivocaron quizá, y yo... fue algo que me quedó muy marcado, fue algo que me cambió completamente, y me cambió para mal, pero porque yo lo decidí, y hoy decido lo contrario.

Los perdono. En serio. No más rencores, no tuvieron la culpa, no se sientan mal. No me gusta verles mal a ustedes por mi culpa, y es lo que he logrado con todo ésto. Pero no más. Los perdono. No más culpas, no los voy a seguir juzgando, los perdono.

Y les pido perdón de una vez. Perdón porque no supe llevar la situación, perdón por desde entonces haberme alejado de ustedes, perdón porque no he intentado cambiar y perdón por... todo lo que les he hecho, porque no he sido precisamente un hijo ejemplar.

Y quiero que sepan que, aunque estoy casi seguro de que hace un mínimo de cuatro años que no se los digo, yo... bueno, los amo. LOS AMO, en serio, no pude haber tenido un mejor par de padres, y valoro MUCHO lo que han hecho por mí aunque no lo parezca. Los AMO y quiero pedirles perdón por todo lo que les he hecho, y a pesar de eso ustedes han seguido aquí, firmes, apoyándome con todo.

Perdónenme.

Por favor.

No quise portarme así, pero... las cosas se me salieron de las manos y yo... no supe qué hacer, yo estuve perdido mucho tiempo, de cierta forma seguía perdido hasta hace poco. No sabía lo que hacía. Ahora que veo todo hacia atrás veo que les hice daño, y no puedo hacer el tiempo para atrás, no puedo borrar mis errores.

Pero puedo remediarlos de ahora en adelante. Lo voy a intentar, se los juro. Les juro que voy a intentar ser mejor hijo, voy a intentar demostrarles cuánto los quiero a todos y qué tan importantes son para mí también, espero que éso sea suficiente.

No tengo palabras para decirles gracias por todo lo que han hecho por mí, son fantásticos, en serio, y voy a intentar ser mejor hijo para ustedes, y por ustedes. Voy a intentarlo con todas las fuerzas del mundo, pero ténganme paciencia, y disculpen mis errores, porque siento que en el camino voy a cometer muchos.

Los amo. Gracias por todo.

Óscar

TréboL

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