Hoy fue el primer día de clases normales para la sección de Secundaria en el Colegio. Ví a algunas caras conocidas. Ahí estaba Echeverría (o como se escriba, nunca supe xD. Dos grados por debajo de mí, cuando iba en la Escuela estaba en el mismo salón que Diego), a Reynaldo no lo ví (un grado debajo de mí), aunque supongo que llegó con su hermana Neyra (tres grados debajo de mí), que tampoco ví hasta el primer recreo (?). Ví a Daniela (tres grados debajo de mí. Cuando iba en la Escuela estaba en el salón de Neyra) y a mucha otra gente que no sé dónde la había visto antes, pero la había visto. Cristina llegó hoy al Colegio :O, se inscribió apenas hoy y ahora tiene que pasar los apuntes que habíamos hecho la semana pasada :P. Pero bueh, está con nosotros ya (?). Ahora clic debajo para leer lo que sigue (?).
En fin, que la entrada no lleva por nombre Cristina, parte I, sino Diego, parte III. Hoy... bueh, no puedo decir que no pasó nada en relación al asunto del que trata la entrada pero no pasó tanto como ayer o antier así que el espacio que me quede - dado que no va a ser muy larga la entrada si hablo únicamente de él - lo voy a utilizar para POR FIN explicar lo que iba a decir desde la entrada 1 acerca de la teoría que tenía de por qué me obsesionaba con las personas (?).
Bueh, la cosa. Hoy cuando llegué al Colegio hice un esfuerzo (?) por mantenerme un tiempo en la sección de Secundaria (los de Preparatoria tienen que subir al primer piso desde que llegan, aunque falte mucho tiempo para entrar) bajo la excusa de que tenía que entregar un papel a Neyra (?), así que mientras hacía como que la estaba buscando, en realidad estaba mirando a todos los lugares imaginables en busca sí de una persona, pero no de Neyra, sino de Diego. No lo encontré =/, y mi tiempo para estar en la sección de Secundaria terminó, así que subí a Preparatoria y desde ahí, sin embargo, seguí observando hacia abajo (la Prepa en realidad son sólo pasillos, desde cualquier lugar de Prepa puedes ver una buena parte de la Secundaria), buscando a alguien que se pareciera a Diego. Hasta que por fin un niño no tan alto, moreno y bien peinado que se parecía MUCHÍSIMO a Daniel cuando iba en Secundaria entró a la escuela y recorrió la cancha de basquetbol hacia una parte de la Secundaria no visible desde mi lugar. Sí, ése era Diego y ahora estaba seguro de que había entrado al Colegio y de que por lo menos 200 días en éste ciclo escolar iba a estarle viendo durante los recreos (eso si ni yo ni él faltamos ningún día (?)).
Inmediatamente comencé a hacer planes y me pregunté qué sería mejor hacer primero y de qué manera podría ir acercándomele. Lo primero que pensé fue que podría en algún recreo topármelo "accidentalmente" y preguntarle acerca de la ubicación de alguna otra persona. Quizá decir "¿Sabes dónde está Echeverría?" o "¿Has visto a Reynaldo?", que a fin de cuentas creo que él los conoce (?), porque iban también en la Escuela, y como éramos tan poquitos todos conocían a todos (?). Pero no sé... el Colegio tampoco es TAN grande como para no encontrar a alguien si lo buscas un poquitín. Además tengo un problema con ese plan, que voy a contar después. Pero bueh, la cosa, que entramos a clase (?). En medio de clase estaba yo un poco distraído con la cuestión de Diego y seguía pensando qué podía hacer. Se me ocurrió que, en el primer recreo (porque hay dos (?)) no tenía ningún pretexto para bajar a Secundaria, que sería algo benéfico para mí dado que me proporcionaría un lugar de espionaje más cercano a mi objetivo. Entonces se me ocurrió que podría pagarle a José David para que se comprase algo en la tienda, que está en la sección de Secundaria, y yo, que siempre estoy con él, podría así también bajar sin que resultase sospechoso (?) (¿por qué iba a resultar sospechoso?).
Y bueh, la cosa. Que el recreo llegó y primero me aseguré de espiar hacia dónde iba Diego. No puse mucha atención (de hecho no puse nada de atención) en la forma en que caminaba ni con quién iba, pero resulta que se fue junto con una bolita de amigos (serían... no sé cuántos serían :|, como diez (?)) hasta un lejano rincón de la cancha de pasto de fútbol e.e, eso me impide o por lo menos me dificulta mucho espiarlo, porque ya no vale únicamente con que baje a la sección de Secundaria, sino que, siendo un rincón tan retirado, tendría que estar dentro de la cancha de fútbol para poder espiarle bien. Igual conseguí durante el segundo recreo sentarme en una banca, la más cercana a la cancha de fútbol que hay, y voltear hacia donde estaba él. No es que se vea muy bien, pero es lo mejor que puedo obtener sin tener que estar jugando.
Estaba pensando en adquirir unos binoculares, pero no son nada discretos e.e, y si algo me interesa es discreción (?). Así que no, binoculares quedan descartados por ahora. En fin, ya encontraré después una manera efectiva de espiarlos más de cerca sin que parezca que estoy siguiéndolo (?). La cosa es que hoy que lo ví de lejos me dí cuenta de que, ya bien peinado y con el uniforme escolar, lo único que ha cambiado en él después del año en que no lo ví es la estatura, y no ha crecido tanto como me parecía (?). En realidad se parece MUCHO a su hermano Daniel, físicamente. Y digo que se parece a su hermano Daniel en vez de decir que se parece a sus hermanos (que son gemelos), porque me da más la impresión de que es como Daniel. Se para igual que Daniel, en eso me fijé. La cosa es apoyar la parte alta de tu espalda sobre una pared y después poner las manos detrás de la espalda, y así es como Daniel se paraba (?). Fernando... no sé cómo se paraba Fernando. Es una lástima que no vayan a seguir estudiando, sobre todo porque Daniel me caía bien. Fernando no tanto, desde que entramos a Secundaria tomó un modo de ser un tanto... no-agradable (?). Bueh, a mí no me hacía nada. Pero tenía ojos como de que en cualquier momento iba a asesinarte (?). En fin.
Tomé nota de en cuál salón va y de con quién se junta. No tengo nombres aún pero, con algo de suerte, mañana los averiguo. Lo que sigue es observarlo más, creo que voy a hacer eso lo que resta de la semana antes de decidir cómo empezar a interactuar con él. No creo que me sea posible ofrecerle mi ayuda en alguna materia, es re inteligente (?). Bueh, los objetivos a cumplir en el transcuro de ésta semana son los siguientes:
- Aprender los nombres de los amigos con los que va al rincón de la cancha de fútbol
- Averiguar qué asiento ocupa en su salón
- Examinar su forma de caminar, peinarse y vestirse, aunque tenga el uniforme siempre (?)
- Conseguir su horario de clases
Me doy cuenta de que hubo un año completo en el que no supe NADA de su vida. No sé, le pudo haber pasado cualquier cosa (?). Por suerte sé que iba en el Colegio, de manera que por ahí la gente debe de saber - sobre todo los de su salón - qué pasó con su vida durante el año en que yo no lo ví, así que habrá que investigar por ahí (?). Mañana empiezo a hacer anotaciones y planes más complejos sobre cómo interactuar con él la próxima semana y averiguar lo que me falte. Lo que más me interesa por ahora averiguar es cuándo y a qué hora les toca Educación Física, de forma que quizá voy a tener que ver cuándo llevan el uniforme de deportes y ese día pedir permiso para ir al baño una vez en cada una de las clases para ver en cuál están afuera haciendo ejercicio o algo así (?). Después veré cómo averiguar las demás materias.
Ahora sí, por fin, dejando un poco de lado a Diego, voy a pasar a explicar lo que quería acerca de las obsesiones (UH, no he hecho la tarea... bueh, ni modo (?)). L'otro día que yo venía de misa muy feliz y me estaba preguntando por qué me obsesiono con la gente, descubrí la que yo pienso que podría ser (ah, mira, bastante impreciso todo (?)) la causa de ésto. Primero debemos tomar en cuenta que la primera obsesión fue forzada pero terminó convirtiéndose en algo que me gustaba hacer dado que me hacía sentir como un detective (bueh, tenía diez años y leía a Doyle (?)). Intenté incluso, me acuerdo bien, un análisis de grafología que no pude hacer porque no conseguí ninguna cosa escrita por él. Pero tengo algo acerca de su numerología xD, más inexacta la ciencia imposible.
Bueh, la cosa. No hay que olvidar que a mí me gusta leer, ver películas, jugar videojuegos (sobre todo, me encanta Los Sims), escribir y algunas otras cosas que están relacionadas por algo: todas son historias. Me gustan las historias. Cuando lees, dejas de lado un momento tu historia y te sumerges en una completamente diferente, con personajes fantásticos quizá y en mundos mágicos, o con personajes ficticios que imitan la realidad. A fin de cuentas es una historia. Cuando ves una película pasa lo mismo. Durante el lapso de tiempo de entre una hora y media y tres horas te enfocas en la vida de los protagonitas, olvidándote de la tuya misma. Cuando juegas a Los Sims apartas tu vida para introducirte en la del Sim que estás controlando. Y cuando escribes, lo mismo. Últimamente, no sé si lo había dicho, el espiar a la gente se ha vuelto una NECESIDAD en mí. SIEMPRE necesito estar espiando a alguien, muchas veces no me importa a quién. Generalmente suelo elegir niños de entre 10 y 15 años de edad (a veces un poco más pequeños también. Es extraño cuando es alguien más grande). Y ustedes podrán decir que eso es MUY gay, pero no, ahora paso a explicarlo después de ésto. Elijo a una persona y después la espío. Si voy en la calle escojo a alguien que vaya adelante de mí, o al lado o a alguien que pueda espiar fácilmente. Eso sí, SÓLO si es niño, mujeres prácticamente nunca espío. Si no hay un niño no espío a nadie (?). Pero bueh, una vez que encuentro un niño lo sigo con la mirada e intento sacar un rápido perfil psicológico suyo analizando cómo va vestido y cómo camina, y lo sigo con la mirada hasta que ya no pueda más. Y, si no estoy en la calle, a veces, cuando estoy muy aburrido, voy a Facebook y elijo a alguien a quien no conozca de forma aleatoria (a veces empiezo escribiendo el primer nombre que me venga a la mente, o voy a eventos y escojo a alguien al azar) que tenga una foto y nada de protección (aquí aplica también lo de que sea niño). Y bueh, después de decir todo lo que hago tengo que explicar POR QUÉ lo hago.
Así que... ¿por qué esa necesidad constante de ser parte de una historia ajena si tú tienes la tuya propia? Creo que la respuesta es más que evidente. Si siempre intento estar ocupado con historias ajenas es porque no me gusta mi historia. Porque no me gusta mi vida, quizá. Entonces intento olvidarme el mayor tiempo posible de mi vida para meterme en la vida de los demás. Yo pienso que concuerda muy bien si tenemos en cuenta que desde hace varios años tengo problemas de autoestima. No pienso hablar a fondo (por ahora) de mis problemas de autoestima, así que sigamos con lo que estábamos. La segunda obsesión remarcable que tuve ocurrió cuando estaba en segundo de Secundaria, cuando tenía trece años más concretamente. Y su causa fue que no fuí capaz de aceptar la realidad que se me presentaba, y entonces decidí refugiarme en la realidad de otra persona. De esa obsesión en adelante el estar espiando a las personas se volvió necesario para mí. Aprendí bastante sobre psicología analizando el comportamiento de la persona con la que me obsesioné en segundo grado, aprendí maneras de espiar a las personas y que si vas a espiar a alguien necesitas espiar a sus amigos cercanos y a su familia también. Aprendí a hacer pequeñas libretas donde puedes ir anotando cosas importantes, y desarrollé el Sistema de Escritura Untítulodisponible (del cual ya tengo el tutorial completo, pero me da flojera colgarlo xD) para anotar cosas en secreto.
En fin, que lo que yo hago no es tan malo. Más personas que tienen el mismo problema que yo caen en adicciones como el alcohol, el cigarro, las drogas... algunos más se suicidan si ven a la situación como crítica. Yo simplemente me alejo de mí mismo. No le hago daño a nadie, incluso creo que ayudo a la gente. Ayudo a Óscar, por lo menos. Y, si pudiera, ayudaría a Diego. Pero bueh, ¿ahora entienden por qué espío a niños de entre 10 a 15 años? La segunda obsesión me ocurrió a los trece, y fue la gota que colmó el vaso (era un vaso pequeño (?)). Entonces, cualquier NIÑO (no niña) de un rango de edad de dos años mayor o menor tiene algún parecido conmmigo cuando tenía 13 años. Entonces veo al niño, quizá, como un yo alternativo, un yo al que le gusta más su historia, porque me apropio de la historia de él y la hago mía. La hago mi historia. Mientras espío gente, mientras leo libros (también por eso me gusta El diaro de Greg), mientras veo películas, mientras juego videojuegos... la historia de los protagonistas es MI historia. Y es una historia mejor que la real.
En fin. ¿Ya saben por qué es TAN importante para mí el resolver el misterio de por qué Diego no habla? Fue lo que empezó todo. Fue la primera obsesión, y fue antes de que espiar a la gente se volviera lo que hacía a diario. Me gustaba mi historia cuando estaba obsesionado con Diego, y es una parte de MI pasado. Tiene algo de diferente con todas las demás obsesiones, porque no nació como un modo de olvidarme de mí, porque fue la primera y porque incluye un misterio. Y siento que NECESITO resolver el misterio o por lo menos saber que él sabe que soy su amigo, y que cuando necesite ayuda yo estaré ahí incondicionalmente. No sé cómo se relaciona una cosa con la otra, pero estoy casi seguro de que me conformaría con que... con tenerlo cerca. Ahora ya sé cómo se relacionan: en la primera averiguo por qué no hablaba, y en la segunda no lo averiguo pero me habla.
En fin. No sé qué más iba a escribir aquí, pero iba a escribir más. De hecho, nunca me quedan las entradas como me gustaría (siempre estoy pensando en qué voy a escribir en la próxima entrada, o qué voy a chatear, o qué voy a poner en Facebook o... no sé, muchas cosas e.e), pero igual creo que no me quedan tan mal. Igual si me acuerdo qué iba a poner, lo hago en Diego, parte IV, que no sé cuándo voy a escribir. Depende de qué tan rápido progrese con lo de Diego en ésta semana y de cuánta tarea me dejen, si tengo tiempo y consigo algo mañana mismo escribo algo, si no... no sé, el Jueves o después.
¡Un saludo a los que leyeron hasta acá! ^^
TréboL
Serie:
- Diego, parte I
- Diego, parte II
- Diego, parte III
1 comentario:
D1390 = Diego, escrito con números. Gracias, gracias. (?) Sí, soy divino y te vengo a comentar porque no me dijiste que hiciste más entradas D: Anyways, eso era. (Además, sentite honrado: es la primera vez que comento en un blog aparte del mío)
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